Festival de Cine de Lima 2020
"Samichay: En busca de la felicidad", "Manco Capac" y "La restauración" son los tres largometrajes peruanos de ficción que compiten en el Festival de Cine de Lima 2020. | Fuente: Composición/Difusión

El Festival de Cine de Lima 2020 inició este año bajo un panorama muy diferente provocado por la pandemia de COVID-19, y abocándose de lleno en la virtualidad del más destacado evento del cine en nuestro país. A través de una plataforma digital, los espectadores pueden acceder a las películas que quieran ver, no importa el momento ni la hora, se adapta a la comodidad del hogar.

En esta nueva normalidad para el encuentro organizado por la PUCP, participan tres cintas peruanas en la categoría de Mejor película de ficción. “Samichay, en busca de la felicidad”, “Manco Capac” y “La restauración” ofrecen un reflejo diverso de nuestro país, aunque guardan una similitud que no sorprende demasiado: tardaron entre ocho y diez años en llegar a su etapa final de estreno.

Dentro del ámbito nacional, llegan estas propuestas cinematográficas del Festival de Cine de Lima 2020 que abarcan desde el cine rural —sobre el campo o la transición a la ciudad— hasta lo urbano, ya sea en la desgastada ciudad de Puno o la tan abrumadora Lima.

En “Samichay, en busca de la felicidad”, la historia se centra en Celestino (Amiel Cayo), quien emprende un viaje desde las alturas de los Andes Peruanos junto a su vaca Samichay, donde se encontrará con la prisa y caos de los pueblos y la urbanización de las regiones. Su director Mauricio Franco explica a RPP Noticias que buscaba transitar del mundo rural al urbano

Cómo los problemas del hombre rural se van convirtiendo en los mismos problemas del hombre urbano, y cómo este pacto del tiempo termina por cambiar todo el panorama y configurar otra realidad”, consideró el cineasta peruano sobre su ópera prima.

Es una trama que parte de lo real, la cual forma parte de la tendencia, practicada a nivel mundial, de abordar las historias para el cine desde la antropología audiovisual y la etnografía cinematográfica. En ese sentido, compenetra a Cayo, un actor profesional, con no actores para representar un grupo de personas que tienen propias inquietudes y necesidades.

Tal como otras producciones peruanas, “Samichay, en busca de la felicidad” incluye diálogos en quechua, una lengua que no está diseñada para estar escrita sobre el papel. “Con nuestros no actores, la técnica de abordaje ha sido distinta, puesto que ellos son quechuablantes, pero no leen o escriben quechua. Son no escolarizados, sobre todo la gente adulta”, comenta Mauricio Franco.

Por esa razón, describe la propuesta como “muy pegada a lo documental”, a pesar de ser una historia de ficción. “Nosotros hemos creado todo esto desde una mirada documental. Con el director de foto, Hugo Carmona, Amiel Cayo y los pobladores, sabíamos que estábamos captando una escena, pero si sucedía otra cosa interesante fuera de eso, se improvisaba y se iba a otro camino”, detalla el director de “Samichay, en busca de la felicidad”.

Desde otro lado del Perú, exactamente en Puno, el Festival de Cine de Lima 2020 presenta “Manco Capac”, dirigida por Henry Vallejo, una película se erige como otra premisa que se encuentra exactamente entre lo rural y urbano: la transición entre estos dos. En la motivación de escribir sobre un personaje histórico, el realizador audiovisual encontró la forma de hacerlo sin abarrotar demasiados recursos y de forma mucho más minimalista y actual.

Hay una gran historia detrás de la elección de Jesús Luque Colque para el rol de Elisbán, un joven de un pueblo alejado que llega a Puno ante la oferta de trabajo de su amigo Hermógenes. Al llegar demasiado tarde para encontrarlo, el protagonista se encontrará sin dinero, por lo que, enfrentará la inestabilidad al tomar pequeños trabajos en la ciudad.

“Buscábamos a alguien con talento y sea inteligente. Este chico estaba cursando el cuarto de secundaria, Jesús es de una comunidad que está a 150 kilómetros del norte de Puno, y él estaba en Juliaca solo por unas clases de fútbol que tenía los fines de semana Él había pensado ‘yo voy a ser Elisban’ y fue al casting ese día”, recuerda Vallejo.

Sobre las peripecias que atraviesa el personaje en “Manco Capac”, el director peruano reafirma su decisión de no establecer antagónicos, sino mostrar cómo son las dinámicas de las personas, sin tomar atención a quienes les rodean.

“En la historia, va a buscar trabajo. Es inexperto y no ha terminado el colegio”, cuenta a RPP Noticias. “No hay ningún personaje antagónico que deliberadamente le hace daño, nadie lo conoce y no tienen ninguna mala intención con él, solo es la inercia de la vida de los otros personajes que lo hacen tambalear (…) Es lo más cotidiano, sigue pasando y seguirá pasando. También aprovechamos denunciar un poco el estado actual a través de pequeños hechos”.

DESDE LA MODERNIDAD LIMEÑA

Alonso Llosa, director de “La restauración”, propone la otra cara del cine peruano con una ficción que refleja la alta sociedad limeña en decadencia, así como la ambición de los nuevos personajes que ocuparán su lugar como los tan llamados “nuevos ricos”. Paul Vega da vida a Tato, un hombre blanco, divorciado, miserable, con adicciones y que vive de la poca fortuna que le queda a su madre, Rosa (Attilia Boschett).

Al llegarle la propuesta de un viejo amigo (Pietro Sibille), idea un cruel plan para vender su histórica residencia en San Isidro, a partir de engaños a su madre y sus empleados en casa. En ese sentido, la película expone la creciente tendencia a las construcciones de nuevas propiedades para albergar a más de una familia en más de 1000 metros cuadrados.

El boom inmobiliario es una representación de esta Lima que crecía y daba oportunidades a un nuevo grupo de peruanos en contraste con la aristocracia antigua. Es una especie y reflejo de un símbolo visual de este cambio, porque realmente el paisaje urbano se modificaba. De pronto, había edificios y grúas de construcción, era una especie de recordatorio visual de esta transición”, expresó Llosa.

Cabe destacar que, entre los adinerados de antes y ahora, la ficción establece contrastes. Mientras que, a través de la representación de Tato y Rosa, la aristocracia antigua va muriendo, existe un grupo que está tomando el poder económico, aunque con una idea muy arraigada al materialismo. “La crítica de la película va al final para ambos”, agrega sobre “La restauración”.

En referencia al protagonista interpretado por Paul Vega, el director Alonso Llosa considera que “ese engreimiento y aspectos infantiles del personaje son resultado de haber crecido en una familia que le dio todo. Al tener tanto poder y dinero, le dio todo y, por lo tanto, él creció sin las herramientas y las fortalezas para poder hacerse él solo”.

Finalmente, el cineasta aplaude que el Festival de Cine de Lima 2020 haya tomado la decisión de transformarse en épocas tan difíciles provocadas por la pandemia. “El hecho de que se haya hecho virtual ha democratizado al festival, uno que estaba situado en San Isidro, junto a El Golf. Entonces, hay toda una connotación ahí. Ahora todo el Perú puede verlo, eso me parece un colateral positivo”, opina.

EL DATO

La competencia de ficción del 24° Festival de Cine de Lima cuenta con tres producciones peruana en competencia: “Samichay, en busca de la felicidad”, “Manco Capac” y “La restauración”.

El evento se lleva a cabo de forma virtual desde el 21 al 30 de agosto a través de sus plataformas digitales. Puedes acceder a la cartelera y entradas aquí.