Conversación en la Catedral | Fuente: Casa de la Literatura | Fotógrafo: Tom Quiroz

Mario Vargas Llosa publicó en 1969 la novela que, con los años, se consolidaría como uno de sus máximos logros en la Literatura: Conversación en la catedral. La historia es protagonizada por Santiago Zavala 'Zavalita', personaje con rasgos autobiográficos del autor, y narra -dentro del contexto de la dictadura de Manuel A. Odría- cómo un régimen autoritario envenena todos los estratos de la cambiante sociedad del Perú en los cincuentas.

Además, plantea en sus primeras líneas la que quizás sea la pregunta más famosa dentro de la literatura nacional: ¿en qué momento se jodió el Perú?

Cincuenta años después, la novela sigue vigente. Es de las más vendidas de Mario Vargas Llosa, la crítica aún la considera como una de sus obras maestras y sigue siendo un referente de la literatura peruana, latinoamericana y universal. Como tal, la Feria Internacional de Libro reunió a Efraín Kristal, crítico peruano formado y radicado en EE.UU., a la escritora peruana Irma del Águila y al catedrático peruano Agustín Prado en una mesa homenaje a la novela. Estos fueron los cinco puntos que destacamos de la ponencia.

1. La corrupción y el poder, temas trascendentales

Efrain Kristal, uno de los mayores conocedores de la obra de Mario Vargas Llosa a nivel mundial, considera Conversación en La Catedral como “la mayor novela sobre la corrupción de las sociedades latinoamericanas” y “una de las mayores creaciones literarias de la lengua española”. En esta, ‘Zavalita’ “renuncia al éxito y elige el fracaso para rechazar el mundo de su padre”, el empresario don Fermín, donde “la posición social depende de los negocios dudosos de quienes compromete para recibir favores políticos”. 50 años después, la figura de los don Fermines parece inseparable de la convulsionada política peruana y latinoamericana.

A partir de esto, Vargas Llosa retrata “las grandes transformaciones que se dieron en el siglo XX peruano”, con las grandes migraciones, en un periodo que se corresponde con los años universitarios del autor. Sin embargo, luego de cinco décadas, Efrain Kristal apunta que no es necesario para el lector peruano o extranjero conocer al detalle la historia de aquellos años para disfrutar la novela. “Hoy que sus temas políticos han perdido actualidad, puede apreciarse que el mundo de Conversación de la Catedral es autocontenido (…) que no hace falta conocer los pormenores de la historia peruana para apreciar el genio de su construcción literaria”.

2. Un espejo del Perú de hoy 

La sociedad peruana actual, según comentó a su turno la escritora Irma del Águila, arrastró por varias décadas e incluso hasta hoy una característica: el clientelismo, la forma en el que el caudillo de turno (representado en la novela por Cayo Bermúdez) se vincula y domina a la ciudadanía. “El clientelismo es una forma de relacionamiento personal del caudillo con su público, con la masa, es algo que está muy arraigado en la cultura política peruana. En Tarma hasta hoy se celebra el ‘Día de la Gratitud’ a Odría y su cuerpo está enterrado en la catedral de Santa Ana”, comenta.

Mario Vargas Llosa en la FIL Lima 2019 | Fuente: Flickr FIL Lima 2019 | Fotógrafo: Ignacio Flores Arcas

El vínculo de la relación clientelista de un caudillo con su pueblo, agregó Del Águila, es “cálido” y se basa en la gratitud por encima de cualquier otro valor, como la honestidad o la transparencia.  “Yo confronto esto con una escena de Conversación en La Catedral, con la caída de Cayo Bermúdez, cuando la oligarquía le tiende una redada (…) La querida de Bermúdez, Hortencia, protesta y el adjetivo que usa es ‘qué ingratos que son’. No es que sean deshonestos o que hayan robado del fondo público, que lo hacían, si no que habían roto el vínculo de confianza. Vinculen eso con el Día de la Gratitud en Tarma y podremos entender lo que significa el clientelismo en el Perú”.

Esta relación de gratitud contrasta, por ejemplo, con la de los arequipeños que lucharon contra la dictadura y sufrieron con la represión. Según explica Del Águila, ambas memorias del mismo gobierno están enfrentadas, son irreconciliables, y presentan un reto: “¿Cómo se construye esta memoria colectiva y van cerrando formas de ciudadanía y cultura policía?”.

3. Entre lo culto y lo popular

Agustín Prado, catedrático de Literatura en San Marcos, destaca que Conversación en La Catedral puede tener -usando una categoría tomada del Siglo de Oro- dos tipos de lectores: el discreto (el más exigente) y el del vulgo. “Por un lado tenemos una novela bastante compleja, con bastante elaboración (…) que exige que el lector asimile estas técnicas y aprecie esta arquitectura”, además de las referencias a la política y el arte que hacen los personajes. “Y al lector que no tiene estas exigencias – agrega Prado- lo podemos encontrar (…) cuando se visualizan los asesinatos, los crímenes”, la llamada “crónica roja” que hoy se vincula tanto con la cultura de masas; además de las referencias a la música popular y a las películas.

Al respecto, Efrain Kristal destacó también que Mario Vargas Llosa logra reconciliar en la novela las técnicas narrativas de autores como James Joyce y William Faulkner (la mezcla de planos espaciales y temporales, el monólogo interno y el discurso libre indirecto) con expresiones de la cultura popular (el cine, la música y el periodismo amarillo). El crítico incluso encuentra referencias, en particular al momento de desarrollar personajes femeninos, a los melodramas mexicanos, populares en la época en que se escribió la obra.  Todo esto le sirve al narrador, explica, para “imaginar la indecencia de una sociedad”.

4. Las conversaciones en ‘La conversación…’

Uno de los aspectos más atractivos para el lector es el hilo que conduce la trama narrativa: una escena aparentemente mundana como el encuentro accidental de dos viejos conocidos, Zavalita y Ambrosio, y “una conversación de cuatro horas en un bar de mala muerte”. “La conversación es apremiante para los dos. Santiago quiere comprender por qué Ambrosio se sacrificó y amó a su padre. Ambrosio quiere comprender por qué Santiago lo rechazó. La conversación no lleva a ningún entendimiento, pero cuando concluye, el lector siente que ha conocido el mundo que destrozó las ilusiones y aspiraciones de ambos”, comenta Kristal.

Sobre los diálogos y las voces en la obra, Prado explicó que por las múltiples voces que registra, es lo que la crítica llama una “novela polifónica”. “Hay diversos registros, marcados principalmente por el realismo. El narrador suele distanciarse de dar opiniones y a veces no sabemos si el que comenta algo es él o Zavalita, es muy interesante”, agrega. Del Águila añade que Conversación en La Catedral hace que entren en diálogo diferentes sectores de Lima como Barrios Altos, Breña y Miraflores, o “la intimidad del callejón de un solo caño pero también las residencias miraflorinas”. Sin embargo, también apunta que hay términos, voces y figuras usadas, propias de los años cincuenta, que hoy serían difíciles de reproducir de la misma forma.

5. La posibilidad de nuevas lecturas

Al abrir la mesa a las preguntas del público, Francesca Denegri, catedrática de Literatura en la PUCP y moderadora de la mesa, cuestionó por qué la crítica le ha tomado tanta atención a la pregunta de “¿en qué momento se jodió el Perú?” y no al misterio de quién mandó a matar al personaje de Hortencia, en un caso que hoy sería considerado un feminicidio. Para Agustín Prado, los lectores y la crítica se han centrado en las últimas décadas en el personaje masculinos, en particular ‘Zavalita’, y no han puesto el foco sobre los personajes femeninos y otros considerados marginales, lo que deja abierta la puerta para nuevos lectores y métodos de análisis, como el de género, ofrezcan una nueva interpretación de la novela.

Del Águila consideró que, en las novelas de Mario Vargas Llosa en los sesentas y setentas, las mujeres son casi siempre personajes secundarios y que solo cumplen un rol en función a los hombres. “El vínculo fundamental de ‘Zavalita’ con su familia no es con su madre, que ocupa un segundo plano, sino con su padre. El nudo que hay que desentrañar es entre dos hombres: ‘Zavalita’ y su padre, es lo que nos lleva a recorrerá las más de 500 páginas. La mujer no es solo un instrumento en la historia [de la novela], sino también en la estrategia narrativa”.

Kristal reconoció que el trato del personaje femenino es una “carencia” en las primeras novelas de Mario Vargas Llosa, entre ellas Conversación en La Catedral, la cual trata de rectificar luego. “Fundamentalmente el personaje femenino es objeto sexual o colaboradora del proyecto masculino. No son personajes que generan proyectos o que establecen vidas”. Una nueva lectura de Conversación en La Catedral con esta perspectiva, entonces, permitirá encontrar nuevos ángulos a la novela, dentro de sus méritos y sus carencias, y trazar cómo evoluciona el trato de los personajes femeninos en la obra del Nobel desde los de esta novela hasta Urania Cabral de La Fiesta del Chivo (2000), Flora Tristán en El paraíso en la otra esquina (2003) o ‘La Niña Mala’ en Travesuras de la niña mala (2006).

Efrain Kristal, Irma del Águila, Francesca Denegri y Agustín Prado, la mesa homenaje por los 50 años de Conversación en La Catedral. | Fuente: Flickr FIL Lima 2019 | Fotógrafo: Hector Garcia

Así luce hoy el local del bar La Catedral:

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