Billetes
El Perú vivió en carne propia la emisión inorgánica durante el primer gobierno de Alan García. | Fuente: Andina

Si estamos en una situación de equilibrio y se comienza a imprimir más billetes por una decisión política, lo que se obtiene es una situación en la cual hay la misma cantidad de objetos para ser comprados, bienes y servicios, pero más billetes.

Para compensar, lo que sucederá será que cada uno de esos productos pasará a valer más billetes. Es decir, más dinero. Es decir, los precios subirán. Entonces, por imprimir más billetes por decisión arbitraria, lo que se hace es empujar todos los precios hacia arriba.

De pronto todo vale más y hay presión para aplicar otras medidas que ayuden a la población a enfrentar esa situación. Si se cedió a la presión de imprimir más billetes una primera vez, se puede ceder a imprimir más billetes una segunda vez para financiar programas de ayuda o para subir los sueldos de los que trabajan para el Estado. Y eso hace que los precios vuelvan a subir y vuelvan a subir.

El Perú lo vivió en carne propia durante el primer gobierno de Alan García. Después de este vino el de Alberto Fujimori, para aplicar un fujishock con el que poder salvar a la economía peruana de un solo golpe. Los que vivieron esa época se acordarán de que fueron épocas terribles de incertidumbre, pobreza, desesperación y desempleo.

Algunos incluso recordarán al ministro de economía Hurtado Miller, que aplicó el fujishock, en un mensaje a la Nación una vez sosteniendo un billete de quinientos mil intis en 1990 y comentando que con ese billete se habría podido comprar una casa entera al inicio del gobierno de Alan García. Ilustraba así el valor que había perdido la moneda peruana.

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