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La Unión Europea (UE) y Japón iniciaron hoy optimistas la primera ronda de negociaciones para cerrar un tratado de libre comercio (TLC), después de que ambas partes acordaran oficialmente en marzo abrir las conversaciones.

El director del departamento de Comercio de la Comisión Europea (CE) para el Desarrollo y la Gestión de las Relaciones con Países Vecinos, Mauro Petriccione, señaló al inicio de la reunión que "confía" en un buen resultado final de las negociaciones.

"La CE ha estado esperando este momento durante tiempo. Ninguna negociación bilateral será llevada a cabo con tanta preparación previa como ésta, lo que nos obliga a buscar un buen resultado, pero empezamos las discusiones desde la mejor posición posible", señaló el jefe negociador de la UE.

"Estamos ambos bien preparados y nos entendemos y tengo confianza" en las negociaciones y su resultado, dijo a su homólogo nipón, Jun Yokota, representante especial del Gobierno japonés para las negociaciones con los Veintisiete.

Éste por su parte, dijo que su país "está deseando entablar las negociaciones con la UE para consensuar un acuerdo bilateral significativo" para ambas partes.

La idea de la UE es aprovechar el largo periodo preparatorio que ha precedido al comienzo de las conversaciones oficiales para "acelerar el proceso negociador", según Petriccione.

Las partes ya han acordado celebrar en junio una segunda ronda de negociaciones en Tokio, indicó, y la UE propondrá durante la cita en Bruselas una fecha para una tercera reunión en otoño, explicó.

El objetivo de la CE es "tener de cuatro a cinco rondas cada año", si bien entre las mismas puede haber conversaciones adicionales.

El jefe negociador de la UE no quiso poner una fecha límite a las negociaciones, asegurando que la experiencia le dice que no debe hacer nunca uso de una "bola de cristal", y dejó en manos de los responsables políticos esa cuestión.

El responsable negociador de Japón, por su parte, compartió la propuesta europea de celebrar hasta cinco sesiones al año para negociar el acuerdo comercial.

La primera ronda se extenderá hasta el 19 de abril y el objetivo es lograr un acuerdo global sobre el intercambio de bienes, servicios e inversiones que elimine las barreras arancelarias y no arancelarias y abarque otros asuntos relacionados con el comercio como las licitaciones públicas, regulación, competencia o desarrollo sostenible.

La CE confía en que el país asiático cumpla su compromiso de eliminar barreras comerciales no arancelarias, aquellas que suelen tomar la forma de ventajas reguladoras para las empresas locales.

En el caso de Japón se refieren, entre otros asuntos, a los estándares en materia de seguridad y de emisiones que aplica el país asiático a los automóviles.

Al no estar unificados esos estándares, conllevan un proceso costoso y largo -de unos dos meses- para lograr que un vehículo de la UE obtenga luz verde en las aduanas niponas.

Actualmente también se encuentran este tipo de obstáculos en los mercados japoneses de los alimentos y las medicinas, o en el ámbito de los contratos públicos para infraestructuras.

Japón, que en 2012 exportó a la UE bienes por valor de unos 64.000 millones de euros, es el séptimo mayor socio comercial de los Veintisiete, mientras que éstos son el tercero del país asiático.

Según la CE, el acuerdo podría aumentar el PIB europeo en un punto porcentual e incrementar en un tercio las exportaciones a Japón, que el año pasado sumaron unos 55.000 millones de euros.

En términos de empleo, el pacto de libre cambio tiene el potencial para generar 400.000 nuevos puestos de trabajo en la UE, a juicio de Bruselas.

EFE

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