El exministro de Economía y Finanzas, Alonso Segura, dijo que una forma de mitigar los efectos negativos de la guerra comercial impulsada por el presidente Donald Trump es diversificar los mercados para los productos nacionales. “La estrategia es buscar nuevos socios comerciales”, dijo.
El presidente del Consejo Fiscal, Alonso Segura Vasi, destacó que el impacto indirecto de las medidas arancelarias anunciadas por Estados Unidos representa el aspecto “más importante” que debe preocupar en estos momentos al país.
En una entrevista para el programa Las cosas como son de RPP TV, el exministro de Economía y Finanzas subrayó que el proteccionismo impulsado por el gobierno de Donald Trump podría desencadenar una desaceleración económica global y una caída en los precios internacionales de los minerales.
“El Perú es muy sensible a choques externos, sobre todo si afectan los precios de las materias primas”, dijo el también profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
Para Segura, una manera de mitigar los efectos negativos de la guerra comercial impulsada por Trump es diversificar los mercados para los productos nacionales. “La estrategia es buscar nuevos socios comerciales”, explicó, y enfatizó que “encontrar mercados alternativos” es una tarea conjunta del sector público y privado.
El presidente del Consejo Fiscal consideró que, a pesar de la turbulencia generada por las políticas de Estados Unidos, “Perú ha salido relativamente bien librado”, en referencia al arancel mínimo del 10 % impuesto por la primera potencia global.
¿EE. UU., afectado por la globalización que impulsó?
En otro momento, Segura advirtió que, a mediano plazo, el Perú debe prepararse “para un nuevo orden mundial”, completamente diferente al que se ha conocido en los últimos 80 años, un hecho, apuntó, que se puede corroborar con la debilidad del soft power (poder blando) estadounidense.
En ese contexto, el economista cuestionó que la imposición de aranceles por parte de la Casa Blanca se basara en el déficit comercial y la pérdida de empleos.
En relación con el primer motivo, mencionó que ese problema no lo va a solucionar una mayor tarifa aduanera, “salvo que los consumidores de EE. UU. retraigan sustancialmente su consumo”. Respecto al otro argumento, dijo que en la principal economía mundial se “creado muchos más puestos de trabajo en el sector servicios que lo que se han destruido en la manufactura”.
"Es difícil generar empleos manufactureros cuando los costos laborales son mucho más altos que en otros países. Es una estrategia ineficiente", sostuvo.
Segura añadió que la integración comercial durante los últimos 80 años ha sido fundamental para la prosperidad global, aunque no exenta de ganadores y perdedores.
En este sentido, reconoció que algunas economías desarrolladas, como la de EE. UU. se han visto perjudicadas por la globalización, pese a que Washington fue su principal impulsor desde hace décadas.
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