Renato y Chimuelo, el canario nombrado en honor a la criatura protagonista de la película "Cómo entrenar a tu dragón".

Un avispado tuitero lo resumió de forma perfecta: "Chimuelo ha unido audiovisualmente a todo Latinoamérica de manera más armónica que Roma". Se refiere, por supuesto, a la galardonada película de Alfonso Cuarón, quien ya quisiera recibir la celebración unánime de la que goza el video del funeral del canario chileno (al menos en redes sociales).

Detrás del viral ─al que llamaremos de ahora en adelante "Adiós, Chimuelo"─ se hace evidente una estructura dramática, musical y un sorpresivo e inesperado punto de giro digno de una escena de "Aquaman". Un cortometraje de poco más de dos minutos más divertido que el de "Frozen".

DESCANSA EN PAZ, CHIMUELO

La música aparece en forma de cantos gregorianos en honor del canario desaparecido. "Hoy es el triste día donde se nos va uno de la familia. Un hermano nuestro que sin duda fue una gran mascota", comienza la liturgia.

Ave María

Señor Jesús

Lleva al Chimuelo al ataúd

Ave María

Don Cristo

Lleva al Chimuelo

A su lugar

Mientras cava la tumba de su canario, Renato ─nombre del protagonista involuntario de "Adiós, Chimuelo"─ se despide de la criatura. Entonces la vida supera a la ficción nuevamente y el 'outsider' aparece en forma de animal. Con el cadáver en posición, la perra de la casa, Cleo ─haciendo caso a sus instintos─ hace su ingreso y rapta a Chimuelo.

¡SUELTA A MI CHIMUELO!

Ni siquiera "El proyecto de la Bruja de Blair" logró tanta tensión con cámara en mano. Cleo, la perra, tiene atrapado el cuerpo de Chimuelo en su hocico. "Graba esto", ordena Renato al camarógrafo de la familia.

Corren juntos e intentan abrir el hocico de Cleo. "¡Suelta a mi Chimuelo!", grita Renato, quien después ─convertido en una accidentada figura pública─ daría detalles del estado de salud del canario y la causa de su muerte: un ataque al corazón. "Chimuelo siempre estuvo medio complicado. Tenía una deformidad genética, no le crecieron las alas y se quedó chico. Y no le crecieron las alas, no podía volar. De ahí su nombre, como el dragón de la película que no podía volar".

"No te voy a dejar respirar hasta que abras la boca...", dice Renato antes de pasar a la elipsis. Un corte nos lleva de frente a la etapa final de "Adiós, Chimuelo". ¿Cómo sacaron finalmente a Chimuelo del hocico de Cleo? Los realizadores ─asumimos que en la posproducción─ no quisieron subestimar al espectador y lo animan a imaginar escenarios.

"Después de algunos inconvenientes ─aparece de repente Renato, tras la faena─, ahora sí, Chimuelo va a descansar en paz. Está con un poco de baba, pero va a descansar en paz".

Y los cantos gregorianos vuelven a inundar el ambiente mientras nos despedimos de Chimuelo.

Adiós Chimuelo

Siempre te amamos

Más que mascota

Fuiste un hermano

Chimuelo, descansa en paz

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