Consejos si recibes una llamada telefónica del papa Francisco

No es tan improbable luego de que se conociera el contacto que el Papa hizo con Stefano Cabizza, un joven de 19 años que le había dejado una carta en la residencia de Castel Gandolfo, en El Vaticano.
EFE

Un diario italiano tuvo la singular idea de preparar un protocolo, algo informal, para estar listo en caso el papa Francisco pueda llamarnos por teléfono, hecho que no es tan improbable luego que se conociera el contacto que hizo con a Stefano Cabizza, un joven de 19 años que le había dejado una carta en la residencia de Castel Gandolfo, en El Vaticano.

"Hola, ¿quién habla?". "Soy Francisco", le dijo el Sumo Pontífice a Cabizza, quien al principio no lo podía creer y pensaba que se trataba de una broma.

Sin embargo, el excardenal argentino Jorge Bergoglio ya ha hecho varios de estos llamados sorpresa: al quiosquero que le proveía los diarios en Buenos Aires para cancelar su cuenta, a los fieles reunidos en vigilia en la catedral, a amigos en el día de sus cumpleaños, al gobernador de una provincia inundada, a sacerdotes para interiorizarse por su salud, a un italiano que perdió a su hermano en un hecho criminal y que le escribió comunicándole su pérdida de fe, etcétera.

Ante la eventualidad de que el Santo Padre distinga a cualquiera de los fieles católicos con una comunicación personal, el diario italiano Corriere della le encargó a su periodista Beppe Severgnini, la elaboración de un breve protocolo, muy al estilo de Francisco, quien no se lleva mucho de las formalidades.

Se trata de algunos consejos, en cuya redacción el escritor demuestra haber captado bien la personalidad del papa.

A continuación las sugerencias de Beppe:

a. El papa Francisco es quizá de las últimas personas que llaman a un número fijo. Por lo tanto, si suena el teléfono de casa, prepárense.

b. Aunque el Santo Padre proponga el tuteo, mantengan el "usted". Evitar diminutivos como Fran o Paco, porque es inoportuno. Tampoco exclamar ¡Su Santidad! Porque es una obviedad, y no caer en apelativos complicados y/o académicos como "Sumo", "Magnífico", Mega-galáctico”.

c. Escuchar, antes de hablar. No introduzcan argumentos.

d. No tengan miedo de ser normales: la ligereza es un don para el papa Francisco.

e. No hablarle de los problemas recientes en el Vaticano: él no tiene la culpa y, ciertamente, ya ocupan muchos de sus pensamientos. Si la charla derivase a los animales, prohibido hablar de "cuervos".

f. El papa Francisco tiene sentido del humor. Díganle que eso es una bella cosa, porque la ironía es hermana de la misericordia: permite sonreír y perdonar las imperfecciones del mundo.

g. Denle saludos para Benedicto, eso le gustará.

h. No pidan nada práctico: el Papa es un hombre importante, pero no es un asesor. Si buscan recomendaciones, permisos, concesiones y facilidades, el Pontífice se arrepentirá de haber llamado a un italiano.

i. No terminen ustedes la conversación. Dejen que sea el Pontífice el que decida cuando despedirse. Si la "mamma", la mujer o el marido, desde la cocina, gritan: "¡Vamos, moviéndose, ya está la comida, colguemos ese teléfono!", ignórenlos.