Cortes

“Si bien la sal y el azúcar realzan los sabores, en esta primera etapa de entrenamiento del paladar, lo mejor es que el niño perciba los nuevos sabores de los alimentos de la forma más natural posible”, asegura Cecilia Gamarra, nutricionista de la ONG Prisma.

La percepción de lo salado y lo dulce es relativo y modificable, es decir, si estamos acostumbrados a comer con mucha sal y azúcar podríamos sentir desabrido un alimento que las contenga en menor cantidad, por lo tanto es mejor acostumbrar al niño a sentir los alimentos con su sabor natural.

Siga estas recomendaciones:
•    Lo mejor es acostumbrarlo a tomar agua en vez de bebidas azucaradas.
•    Las frutas es mejor comerlas enteras y no en jugos.
•    Las papillas pueden solo dos pizcas, y unas gotitas de aceite de oliva. Será suficiente.
•    A partir del año de edad los niños comen de la olla familiar, pero se debe verificar la cantidad de condimentos e ir aumentándolos de a uno para evitar problemas digestivos.

“Es importante evitar los alimentos con grandes cantidades de sal, azúcar y miel de abeja ya que elevan la glucosa y afectan el apetito. Pueden comer con normalidad miel de abeja a partir de los tres años”, agregó Gamarra.