A la izquierda: la avenida Javier Prado y Javier Prado y Ugarteche. A la derecha: el cruce entre las avenidas Angélica Gamarra y Universitaria y una foto de Angélica Gamarra con su hija, del mismo nombre. | Fuente: Composición RPP (Andina/Pintura de Daniel Hernández en el Flickr de Luis Sivala/Google/Facebook Municipalidad Los Olivos)

El caos en las calles de Lima hace que los habitantes de la capital pasen en promedio cuatro horas diarias o doce años de su vida atrapados en el tráfico, según especialistas. Pocas cosas son más limeñas que haber sufrido con el tráfico en una avenida como la Javier Prado, que conecta dos extremos de la ciudad, la Tomás Valle, que va desde Independencia hasta el aeropuerto, o la Tomás Marsano, a desde San Isidro hasta San Juan de Miraflores.

Pero lo que no todos los limeños saben es quiénes fueron los personajes que le dan los nombres a estas avenidas, los nombres que adornan las combis y que son gritados por los cobradores, 'jaladores' y conductores para atraer pasajeros.

RPP Noticias te cuenta en esta nota la historia de quiénes les dieron nombre y apellido a -para comenzar- cinco recorridas avenidas de la capital.

1. Javier Prado

El apellido Prado tiene un largo vínculo con la historia del Perú. Mariano Ignacio Prado (1865-1867 y 1876-1979) y su hijo Manuel Prado y Ugarteche (1939-1945 y 1956-62) fueron presidentes del Perú. Sin embargo, la que quizás sea la más importante de Lima, está nombrada en honor a otro Prado: Javier Prado y Ugarteche, hijo del primero y hermano del segundo. Fue canciller (1905-06), senador (1907-13 y 1919-21), primer ministro (1910), rector de San Marcos (1915-21) y, principalmente, filósofo.

Vista aérea de la Javier Prado (cruce con Paseo de la República) en 'hora punta'. | Fuente: Andina

“Es curioso porque no conozco en el mundo en que una avenida tan importante lleve el nombre de un filósofo. Ni en Alemania Emmanuel Kant tiene una avenida como la Javier Prado”, comenta a RPP Noticias el historiador Juan Luis Orrego. “Fue uno de los que apoyó a Augusto B. Leguía luego de su golpe de Estado (1919) y estuvo detrás de la Constitución de 1920”.

La avenida, que se divide en Oeste y Este a partir de la avenida Arequipa, comienza en Magdalena y llega hasta Ate. Además, atraviesa los distritos de Magdalena, Lince, San Isidro, La Victoria, San Borja, San Luis , Surco y La Molina. Un servicio de buses municipales, el Corredor Rojo, recorre la mayoría de la avenida, que además tiene estaciones del Metro de Lima (La Cultura, cruce con Aviación) y del Metropolitano, en el cruce con Paseo de la República.

Orrego comenta además que la avenida Javier Prado se hizo porque se necesitaba una salida a la avenida Leguía (hoy la avenida Arequipa) y “quienes dieron parte del terreno para que se construya fue la familia Prado, que era dueña de la hacienda Orrantia. Por eso se llama Javier Prado”. En su faceta como intelectual promovió ideas positivistas y llegó a postular que en el Perú se debía “renovar nuestra sangre por el cruzamiento con otras razas”. Murió en 1921, a los 49 años.

En la Javier Prado confluyen vias y servicios como el Metro de Lima, el corredor municipal (ambos en foto), el Metropolitano y la Panamericana. | Fuente: Andina

2. Tomás Valle

La de Orrantia no es la única hacienda vinculada a las avenidas de la ciudad. Ni de lejos.  Al norte del río Rímac, la Tomás Valle va desde la avenida Túpac Amaru, en el límite entre los Olivos e Independencia, hasta el ingreso al aeropuerto Jorge Chávez en la avenida Elmer Faucett. En el camino cruza otras avenidas importantes de la zona como las avenida Perú, Universitaria y la Panamericana Norte, donde está el Centro Comercial Plaza Norte.

¿Y quién fue Tomás Valle? Tanto él como su tocayo Tomás Marsano (más sobre él siguiente punto) fueron hacendados de origen italiano que iniciaron la urbanización de sus haciendas en los años 30 y 40. “Es por cuestiones de urbanización”, comenta Orrego. “Como eran sus haciendas, ellos [Marsano y Valle] o sus descendientes, cuando abrieron esas avenidas, les pusieron esos nombres. Nosotros le decimos Valle (con elle) pero en realidad se pronunciaba como ‘vale’, es de origen italiano”.

Un artículo del diario La República agrega que el verdadero nombre de Tomás Valle fue ‘Tomasso’ y que, como otros inmigrantes de su país, recibió ayuda financiera del Banco Italiano. También se señala que adquirió la hacienda Bocanegra en el Callao en 1902 y que llegó a poseer 11 millones 324 mil metros cuadrados de propiedad en Lima.

El terminal terrestre Plaza Norte está cerca al cruce de Tomás Valle con Túpac Amaru. | Fuente: Andina

3. Tomás Marsano

La avenida Tomás Marsano ha cobrado mayor importancia en la última década al sostener dos estaciones (Ayacucho y Jorge Chávez) de la Línea 1 del Metro de Lima, y por estar cerca de la base aérea Las Palmas, donde hace un año se celebró la misa del Papa Francisco en Lima. Fue cerca a esta vía, además, donde un avioneta de la Fuerza Aérea del Perú -que precisamente volvía a esta sede militar- cayó sobre una calle a inicios de esta semana.

Sobre el personaje que le da el nombre a esta avenida -que comienza en Surquillo y llega hasta el límite entre Surco y San Juan de Miraflores (Panamericana Sur)- Orrego explica que también se trató de un importante hacendado de origen italiano que hizo su fortuna en Perú. “La hacienda Marsano abarcaba lo que es ahora parte de Miraflores y Surquillo, hasta La Calera. Cuando se urbanizó, los descendientes le pusieron [a la avenida] el nombre del patriarca de la familia”.

La Tomás Marsano también marca el límite ente Surquillo y Surco con Miraflores. Con este distrito, el hacendado italiano tuvo un estrecho vínculo que alguna vez se tradujo en una mansión: la Casa Marsano. Ubicada en lo que hoy es la cuadra 50 de la avenida Arequipa, fue una elegante casona inaugurada en 1941 que no fue reconocida como patrimonio material por el Estado y fue demolida en el 2002. La revista Caretas la describió ese año como “el último palacio construido en Lima”. Hoy en su lugar se erige el centro comercial CompuPalace.

Además de ser parte del recorrido del Metro de Lima, la Tomás Marsano es una de las principales vía de acceso hacia distritos como San Juan de Miraflores, Villa el Salvador y Villa María de Triunfo. | Fuente: Andina

4. Angélica Gamarra

Un informe de RPP Noticias señala que de las 13 mil calles de Lima, solo el 3.3% llevan nombre de mujer. De este porcentaje, además, el 56% son nombres referidos a santas o vírgenes. El resto se divide entre personajes históricos como patriotas de la independencia, escritoras o intelectuales. El nombre de Angélica Gamarra, por su parte, llegó hasta una avenida en Lima Norte, que va de la Panamericana hasta Tomás Valle, como un gesto de amor familiar.

“Angélica Gamarra fue la madre de los hermanos León-Velarde Gamarra”, cuenta Orrego. “Enrique León Velarde fue un empresario peruano del siglo XX, que murió hace poco (2014). Él y sus hermanos heredaron una hacienda que quedaba por Los Olivos, la hacienda Chavarría. Cuando urbanizaron la hacienda, le diseñaron una avenida y le pusieron el nombre de su mamá

Sobre Angélica Gamarra como personaje, Orrego señala que su “historia no se conoce mucho”. “Dicen que era una señora muy dadivosa, que hacía obras de ayuda social. Sus hijos, como eran los encargados de urbanizar la zona le pusieron el nombre de la mamá a la avenida. No fue una heroína o una poetisa, fue una madre de familia”, comenta el historiador. La gestión de Pedro del Rosario como alcalde de Los Olivos publicó en el 2015, en la cuenta de Facebook del municipio, una foto de Angélica Gamarra y su hija Angélica León Velarde Gamarra en la hacienda Chavarría.

Andrés Aramburú

Aramburú va desde la av. República de Panamá hasta la Arequipa, en San Isidro. Corta pero llamativa por no permitir el paso de combis o buses, y por la congestión que se genera en su cruce con Paseo de la República, estuvo recientemente en el medio de una disputa entre los alcaldes Luis Castañeda y Manuel Velarde. La Municipalidad de Lima quería talar los árboles del tramo entre Panamá y la Vía Expresa (donde tiene una estación del Metropolitano) para ampliar los carriles, pero la Municipalidad de San Isidro se oponía.

El caso fue judicializado y la Justicia le dio la razón a San Isidro. Casualmente, el nombre de Andrés Aramburú también está 'disputado', pero no por dos políticos, sino por miembros de un linaje:  Andrés Aramburú Sarrio (padre) y Andrés Aramburú Salinas (hijo). Ambos están vinculados al mundo del periodismo.

Aramburú Sarrio fue "uno de los más brillantes periodistas del siglo XIX, así como un gran orador y polemista",  según el historiador Carlos Torres Astocóndor. En una semblanza suya publicada en la revista Cervantes Digital, explica que Aramburú estudió en San Marcos, trabajó en los diarios El Comercio (1863) y El Nacional (1865), y fundó La Opinión Nacional (1873). Por su labor, fue encarcelado por los gobiernos de José Balta (1868-72) y Nicolás de Piérola (1879-81).

Vista de la avenida Aramburú cerca al cruce con la Vía Expresa

Durante la guerra del Pacífico, Aramburú Sarrio luchó en las batallas de San Juan y Miraflores, donde lo encarcelaron y lo llevaron a Chile. Andres Avelino Cáceres, según Astocóndor, lo elogió "como un combatiente de la pluma y la espada". Volvió a Lima en 1883 y llegó a ser miembro de una Asamblea Constituyente y diputado. Murió en 1916.

Aramburú Salinas siguió los pasos de su padre en el periodismo y es recordado por fundar y dirigir la revista Mundial. "Fue un periodista muy importante en la década de los años veinta y treinta", comenta al respecto Orrego. Mundial circuló entre 1920 y 1931, cuando Aramburú hizo una campaña para que el expresidente Leguía sea puesto en libertad, lo que llevó a la publicación -por represalias políticas- a la extinción. Colaboraron con la revista personajes como José Carlos Mariátegui, César Vallejo, Raúl Porras Barrenechea, José Gálvez, Xavier Abril, entre otros.

El hijo de Aramburú Salinas, Andrés Aramburú Menchaca, tiene un vínculo más reciente con la historia peruano y tuvo un vínculo más amable con la política que su padre y su abuelo. Graduado de Derecho por San Marcos, llegó a ser diputado (1978) y decano del Colegio de Abogados de Lima (1968 y 1992). De acuerdo con un perfil suyo hecho por su la UNMSM, también fue parte de la delegación peruana ante la ONU, trabajó con los ministerios de Relaciones Exteriores y de Marina; y fue juez de la Corte Permanente de Arbitraje Internacional de la Haya.

Número 32 de la revista Mundial (diciembre de 1920), dirigida por Aramburú Salinas. | Fuente: Mercardo Libre / Usuario María 1967
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