Gladiadores Lucha Libre
Gladiadores 17, el último evento realizado el pasado 12 de marzo. | Fuente: Gladiadores | Fotógrafo: Christian Peralta

El pasado lunes se dio inicio oficialmente a la semana de WrestleMania, el mayor evento de lucha libre en el mundo. Hasta el domingo, los aficionados al wrestling vivirán el mayor número de espectáculos del deporte en el marco de las celebraciones de “la Vitrina de los Inmortales”, punto clave para WWE y la industria en general.

Desde 1985, cada año se celebra Wrestlemania, lo que es considerado para este deporte de entretenimiento como su Super Bowl o Copa Mundial. Cada ciudad donde se realiza se convierte en una capital de la lucha libre, con shows diarios de combates y con turismo de visitantes de todas partes del mundo.

Es que, precisamente, desde la masificación de WWE con Wrestlemania, los fanáticos alrededor del mundo han crecido en número y Perú no ha sido la excepción, con una legión de ellos forjando esta pasión desde jóvenes, llevándolos incluso a forjar sus propias academias.

La GeneraXion de lucha libre

La televisión y los videojuegos, incluso antes de la llegada del internet, fueron los causantes para que la lucha libre se instaure como hobby de muchos fanáticos, nos comenta Carlos Navarro, director de la compañía peruana GeneraXion Lucha Libre.

"Creo que tenía 13 años, vi el videojuego Super Wrestlemania para Super Nintendo en la casa “de juegos de mi zona y reconocí a Hulk Hogan de revistas. Sabía que existía algo llamado WWF por revistas de videojuegos de la época, pero hasta ese momento no podía acceder a ningún material de la empresa. Vi algunos tapes en Polvos Azules (que en esa época estaba en lo que hoy es la Alameda Chabuca Granda), pero no tenía dónde reproducirlos”, recuerda. “No fue hasta que Panamericana trajo a WCW Monday Nitro, rebautizada como “Gladiadores” para nuestro país, que pude ver un programa Pro Wrestling. Luego llegó Monday Night RAW y el resto, es historia”.

La transmisión en señal abierta, muchas veces en horario del prime-time, permitió que más personas puedan aficionarse por este entretenimiento, donde los luchadores no solo competían, sino que se retaban e interactuaban con el fanático.

“Es todo un espectáculo, por eso le llama Deporte de Espectáculo y es algo que las MMA (artes marciales mixtas) están intentando replicar, siendo el caso de la UFC el más destacado”, indica.

En 2010 Navarro forjó GeneraXion Lucha Libre (GLL), una escuela y promoción de lucha libre profesional donde se buscaba adaptar los shows estadounidenses en nuevas fórmulas locales con historias, música y personajes definidos y caracterizados.

“Es una promoción de lucha libre, pro wrestling o cachascán, nacida en Perú para el mundo. Y no es una simple frase”, afirma Navarro. “El año pasado GeneraXion afianzó alianzas internacionales en Estados Unidos logrando abrir una sede de la mano de la empresa Combat Zone Wrestling, CZW, estrenando el primer show de Lucha Libre Profesional peruano producido en USA bajo la marca GeneraXion Wrestling. En resumidas cuentas: Orgullo peruano”.

Bajo el lema de “Lucha en vivo”, GLL ha forjado varias generaciones de luchadores en su más de una década de actividad. Instauró el Campeonato Mundial Hatun Auqui, además de su campeonato máximo, creó la “noche de Titanes” en instalaciones de centros comerciales y con el apoyo de municipalidades distritales en la capital, además de forjar su propia academia de entrenamiento para todo aquel que guste del deporte. Incluso también llegaron a participar de programas en televisión nacional, participando incluso en la Teletón del 2015.

“El objetivo inmediato es continuar con el trabajo en Perú y consolidar la industria de la lucha libre, para que no exista una empresa, dos empresas, tres empresas, sino cientos en todo el país. Si damos el ejemplo, habrá inversores que verán el potencial que tiene y apostarán por el producto”.

 

La alianza con promociones extranjeras ha permitido la internacionalización de luchadores en shows especialmente de Estados Unidos. Caso conocido es del excampeón nacional “Rayo”, quien incluso, llegó a luchar en WWE y AEW, las empresas más importantes de la actualidad.

"Estamos por conocerla (la mejor etapa de la lucha libre), creo que, tanto luchadores como el público, estamos listos para el siguiente paso. Respeto mucho la tradición y el trabajo realizado en el siglo pasado, no cualquier espectáculo convoca 20 mil personas a un show. Pero nuestra meta es superar ese logro. Con los nuevos medios es posible y, poco a poco, lo estamos logrando", finaliza.

El rayo en las alturas

Cesar Casafranca “Rayo” es uno de los representantes peruanos con mayor experiencia internacional en este deporte, representándonos en promociones de importancia a nivel mundial.

“La primera vez fue cuando tenía 11 años, y fue un segmento entre Edge y John Cena ft. Lita”, recuerda el luchador en conversaciones con RPP.

“Yo me decidí ser luchador justo cuando termine mi segundo año de universidad: se presentó la oportunidad y no desaproveche para tomarla”, apunta.

Conocido también como "El último guerrero inca", "Rayo" es un luchador nacido en Lima, pero que ha hecho la mayor parte de su carrera en Estados Unidos. Su historial sitúa su crecimiento desde los circuitos independientes y bajo el nombre de "Cesar Rise" fue parte de NXT, la marca de desarrollo de la empresa más grande del mundo: WWE. “Fue una experiencia muy educativa, pero me quede con ganas de mucho más”.

Cesar brindó una clave necesaria para triunfar: poder reconocer el lado del negocio.

“Para ser luchador es necesario tener madurez para poder ver el lado de negocio”, apunta. “También se necesita atletismo y creatividad para poder desarrollar un personaje que sea basado en ti mismo y poder llegar al corazón del público”.

“Mi meta es seguir creciendo mi negocio de Rayo, y al mismo tiempo volver a hacer la lucha libre popular a nivel mundial", finalizó.

Los Gladiadores del mañana

Así como Carlos siguió su sueño de crear una promoción peruana, otra empresa también se forjó casi de las mismas raíces: Gladiadores.

Para finales de 2018, una agrupación de luchadores llamado This is Lucha -conformada por Jhoan Stambuk, Mansilla, Mingo, Rafael De Salamanca y Reptil- sacó adelante esta iniciativa, que actualmente organiza eventos casi de manera mensual en lo que han llamado el Danzak Arena, su propio centro de entrenamiento y shows para el público.

“Alguna vez, muy chico, estaba viendo televisión con mis hermanas y estaban dando GLOW. Aunque no recuerdo mucho de las luchas, más lo recuerdo por algunos personajes, cómo estaban dramatizados, las voces del doblaje.  Ya luego, un poco más grande, llegué a WCW y después a la WWE, que es donde creo me hice realmente fanático de la lucha”, nos cuenta Juan Domingo Govea Souza, Mingo. 

Él, también luchador, ahora se desempeña como comentarista, manager y promotor de la escena, llevando adelante esta pasión para eventos mensuales que han regresado tras la pandemia.

Pero ¿por qué lucha libre? Domingo nos lo cuenta. “Creo que es porque se cubren muchas cosas incluso para distintos gustos: tienes historias, tienes personajes increíbles, tienes competencia, tienes acrobacias, tienes un espectáculo imposible de olvidar. E incluso en cada país tienes la oportunidad de ver detalles de sus propias costumbres en su lucha libre. Sabes que cuando ves lucha libre mexicana o japonesa no vas a ver lo mismo que en la WWE (porque en Estados Unidos hay más empresas con lo suyo), va a ser distinto, pero podrás disfrutarlo si logras abrir tu mente y ver esos mismos detalles que te apasionan de la lucha gringa pero contada de otras maneras”.

Tras el recuerdo del extinto Imperio Lucha Libre, Gladiadores empezaría su camino en 2019, con una seguidilla de eventos que fueron bien recibidos por la comunidad, convirtiéndose en un punto de reunión obligado para los fanáticos locales del deporte.

“Gladiadores es un proyecto que busca promover la lucha libre en el Perú, lograr que sea profesional y que muestre el muy nivel del talento peruano y sudamericano. Nació entre un grupo de luchadores ante la incertidumbre de no saber si las empresas de ese momento querían arriesgarse a seguir haciendo shows y de la manera correcta”, recuerda Mingo. “Como no queríamos seguir esperando, nos pusimos el reto de contar una historia como grupo y luego comenzar a organizar shows, dándole la oportunidad a nuevos talentos y a reconocidos luchadores peruanos que tenían tiempo sin luchar, contando historias con los que la gente peruana se pueda identificar, con nuestra manera de hacer drama e incluso divertirnos”.

Ahora, mantienen su propio Dojo, desde donde enseñan a entrenar lucha libre de manera integral con los propios rostros de importancia nacional como Apocalipsis, Mansilla, Axl, Bad Boy Jr. y Jhoan Stambuk.

“Nuestra meta es que es que este sea un show con un público comprometido con el espectáculo, que cada vez sea más profesional, y eso se traduzca en que pueda haber chicos que en unos años puedan vivir exclusivamente de esto”, analiza Mingo. “A futuro esperamos poder tener un show que recorra otros distritos de Lima y ciudades en provincias, y con un show semanal que pueda ser visto por TV o en medios digitales. Talento y público tenemos, nos toca dar el salto”.

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