Aparición de bandas criminales neofacistas alarma Italia

El fenómeno ha sido bautizado como "baby-gang", son grupos adolescentes que cometen delitos desde el robo de vehñiculos hasta el asesinato de inmigrantes.
Las bandas criminales de adolescentes, con estética neofascista en los grupos del norte y maneras de clanes mafiosos en el sur, se han convertido en motivo de alarma social en Italia, donde este fenómeno ha sido bautizado como "baby-gang".

Las noticias con el encabezamiento de "baby-gang" que recogen los medios italianos van desde el robo de un coche a manos de un quinceañero en Palermo, la capital de Sicilia, al asesinato de un inmigrante marroquí cerca de Brescia, en el norte del país.

La prensa italiana recogía esta misma semana el arrepentimiento de dos adolescentes de 12 años por haber lanzado dos cócteles molotov dentro de un aula de un colegio de Bolonia, en el centro del país.

Con este acto vandálico los adolescentes querían lograr que cerrara la escuela durante un periodo de quince días.

Uno de ellos confesaba a la prensa: "Cuando he visto las noticias en la televisión he comprendido que la había montado".

Los grupos violentos de adolescentes no obedecen a una pauta homogénea, al contrario, los hay conformados por inmigrantes suramericanos como los conocidos Latin Kings y Ñetas o por inmigrantes chinos, y los hay formados por adolescentes italianos de muy diverso pelaje.

Según un informe publicado recientemente por la el diario "La Stampa", los grupos de adolescentes violentos se distinguen por su manera de vestir y por la música que escuchan.

Por ejemplo, los salvadoreños del grupo Ms-13 se reconocen por los tatuajes del número 13 en el cuello y gotas en la cara, cada una de las gotas corresponde a una pelea o a una agresión.

"La Stampa" describe así la situación: "Es una guerra complicada entre una miríada de pequeños grupos, Latin Kings, Ñetas... son ellos los que tienen el control de las calles de Génova y Milán. Se lo disputan con grupos inspirados en los skinheads ingleses formados por jóvenes italianos. En el sur los chavales sueñan con convertirse en jefes de la mafia e imitan a estos como pueden".

Desde el punto de vista sociológico, se trata de adolescentes, cada vez más jóvenes, con una fuerte necesidad de autoestima, que recurren a una violencia que desemboca en extorsiones, robos, delitos relacionados con la droga e incluso abuso sexual.

Al igual que en el resto de países europeos, estos adolescentes violentos hacen un uso muy intenso de su ordenador y de sus teléfonos móviles, con los que intercambian fotos y mensajes.

Este fenómeno de la violencia entre adolescentes tiene su paralelo en el resto del mundo, pero en Italia se ha atomizado en infinidad de grupos, algunos de los cuales tienen características particularmente italianas.

Además, se dividen en bandas con signos de identidad muy evidentes, como el grupo de los "emos", con peinados de estética japonesa, o los "gabberini", grupos que "La Stampa" describe como bandas opuestas.

Es tal la gravedad del asunto de las "Baby-gang", uno de los muchos términos ingleses adoptados por la prensa italiana, que las autoridades italianas han decidido legislar sobre este asunto.

El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, Carlo Vizzini, explicaba hace una semana en la prensa que el Senado ha aprobado una modificación del Código Penal que introduce agravantes para crímenes que han desatado una fuerte alarma social.

La novedad consiste en que se considerará un agravante si los crímenes se perpetran en lugares como los medios de transporte públicos o inmediatamente después de que la víctima haya sacado dinero de un cajero automático.

EFE