La oposición uruguaya en pleno acusó al presidente José Mujica de ser un "provocador" y de insultar a las Fuerzas Armadas por haber vestido una prenda del uniforme del Ejército venezolano durante la cumbre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Nada mas difundirse las fotografías de Mujica, de 76 años y antiguo guerrillero tupamaro, luciendo una guerrera militar con la bandera venezolana durante la jornada inaugural de la cumbre, al parecer perteneciente a un guardia de fronteras de apellido Peña, los medios uruguayos se llenaron de comentarios y críticas al mandatario.

Uno de los mas duros fue el expresidente de la República (1990-1995) y senador del conservador Partido Nacional Luis Alberto Lacalle, que en un comunicado calificó el hecho como "lamentable" y dijo que es un "verdadero agravio a las Fuerzas Armadas uruguayas", de las que Mujica es comandante en jefe.

"Es un episodio lamentable, que supone un verdadero agravio a las fuerzas armadas de nuestro país, y lo tenemos que condenar enfáticamente", dijo Lacalle, quien indicó que Mujica "tiene que ser consciente de que no es solo José Mujica, sino el presidente de la República".

Las redes sociales y los comentarios en las páginas web de los medios uruguayos también se llenaron inmediatamente de duros comentarios.

Así, el diputado del Partido Nacional Javier García coincidió con Lacalle en su apreciación y publicó en twitter que Mujica "perdió el rumbo totalmente" con esa actuación.

"Vestir un uniforme militar extranjero es -aparte de indebido- una provocación gratuita a las Fuerzas Armadas. ¿Para qué?", se cuestionó el legislador.

"En estos momentos de altísima sensibilidad, Mujica debiera tener recato y ubicación y no echar leña al fuego, pero está en otra, sabe que ofende", dijo García en alusión a la reciente identificación de los restos de un detenido desaparecido durante la dictadura militar (1973-1985) con signos de haber sido torturado y ejecutado a sangre fría.

Mujica es reconocido por su sencillez y austeridad. Durante su época como legislador, era habitual verle en las sesiones parlamentarias en alpargatas.

Además, el presidente se niega a llevar corbata y sólo aceptó ponerse chaqueta durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia en 2009 después de que se lo pidiera el entonces presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.

EFE