El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, recibió a varios disidentes cubanos en una ceremonia privada durante su visita a La Habana, y advirtió que no podrá lograrse el levantamiento del embargo si el Gobierno cubano no avanza en "temas de conciencia".

Kerry cerró su visita a Cuba, la primera a la isla de un secretario de Estado estadounidense en 70 años, con una recepción a la que asistieron miembros de la sociedad civil cubana, aunque algunos de los disidentes invitados decidieron no acudir a la cita.

Fue el caso de Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, que en declaraciones telefónicas a Efe, criticó que EE.UU. invite a los disidentes a un acto "de bajo perfil" y no a la ceremonia oficial de la apertura de la embajada, "cediendo" así a las "exigencias" del Gobierno de la isla.

Tampoco acudió por idéntico motivo Antonio González-Rodiles, director del foro crítico Estado de Sats, para quien "no es comprensible que la Administración del presidente estadounidense, Barack Obama, sufra también la represión del régimen cubano".

Sí acudieron, entre otros, los exprisioneros políticos Héctor Maseda, Marta Beatriz Roque, Óscar Elías Biscet y José Daniel Ferrer, además de la bloguera Yoani Sánchez y su marido el periodista independiente Reinaldo Escobar.

Al igual que Miriam Leiva, una de las fundadoras de las Damas de Blanco, así como Manuel Cuesta Morúa, de Arco Progresista; y el intelectual crítico Dagoberto Valdés.

En general todos salieron satisfechos del cara a cara con Kerry, al que expusieron sus planteamientos y preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos y libertades en la isla.

La recepción con opositores se celebró en la residencia del encargado de negocios estadounidense en La Habana, Jeffrey DeLaurentis, e incluyó una breve ceremonia de izado de la bandera de EE.UU., horas después de que Kerry encabezara otro acto oficial para elevar la enseña de las barras y estrellas frente a la embajada de su país.

EFE