El gobernador Greg Abbott consideró que se debe recuperar el respeto al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras las recientes muertes de dos personas por agentes de dicha entidad.
El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, afirmó este lunes que la Casa Blanca necesita "reajustar" su política de redadas migratoria después de la muerte de Alex Pretti el pasado sábado tras ser disparado por agentes de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis.
Abbot declaró para el programa radial The Mark Davis Show y allí indicó que este reajuste no será tarea fácil para la administración de Trump, pero debe hacerse con la finalidad de que se restablezca el respeto al Servicio de Inmigración.
"En general, debemos respetar a los agentes del orden público del país. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) es un cuerpo policial. Por lo tanto, la Casa Blanca debe replantearse qué hacer para garantizar que se restablezca ese respeto. No es tarea fácil, especialmente en las circunstancias actuales. Pero sé que están trabajando en un plan para replantearse, quizás desde una perspectiva diferente, y así volver a lo que querían hacer desde el principio: expulsar del país a las personas que están aquí ilegalmente, a quienes Joe Biden permitió la entrada , y especialmente a quienes representaban el mayor peligro", manifestó el gobernador.
El funcionario se suma a las voces de otros miembros del Partido Repúblicano que han puesto en cuestión a lo largo de los últimos días el despliegue del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minesota y la política migratoria de la Administración de Trump.
Senadores republicanos han pedido en las últimas horas que se abra una investigación para esclarecer los detalles de la actuación de los agentes que terminaron con la muerte de Pretti para evitar el desprestigio del Departamento de Seguridad.
La muerte de otro ciudadano estadounidense por disparos de agentes federales, la segunda en lo que va de año, tras la de Renée Good, de 37 años, el pasado 7 de enero, ha sido el detonante para que los republicanos comiencen a manifestar de manera pública sus reticencias ante el despliegue del ICE.