Jayme Closs logró escapar luego de pasar tres meses secuestrada por el asesino de sus padres. | Fuente: Facebook

El estadounidense de 21 años acusado de asesinar a una pareja y secuestrar a su hija de 13 años eligió a la adolescente al verla subirse a un autobús escolar, según un acta judicial. Jake Patterson compareció por video, desde su celda, frente a un juez del condado de Barron en el estado de Wisconsin, al norte de Estados Unidos.  

El acusado, de rostro aniñado y poco expresivo, enfrenta cargos de asesinato y secuestro por los que puede ser condenado a cadena perpetua.  Patterson reconoció los hechos desde su arresto el jueves, justo después de que Jayme Closs, a quien mantuvo en cautiverio durante casi tres meses en una zona aislada de la región de los Grandes Lagos, lograra huir. Según la acusación, cuando la policía detuvo su vehículo, admitió: "Yo lo hice".

“Esa era la chica”

Bajo arresto, explicó cómo mató a James y Denise Closs, de 56 y 46 años respectivamente, el 15 de octubre en su casa cerca de la ciudad de Barron, solo para secuestrar a su hija.  El joven, que no tenía trabajo fijo, la había visto subir a un autobús escolar una mañana. Sin conocerla, supo que "esa era la chica" que iba a secuestrar, aseguró a los investigadores.  Antes de concretar su plan, fue al menos dos veces hasta la casa de la familia pero se regresó debido a la presencia de visitantes.

 

Armado con una escopeta de su padre, regresó a lo de los Closs el 15 de octubre. Antes, se afeitó el pelo y la barba, y se puso guantes y una capucha.  Una vez en el lugar, de inmediato mató al padre en la puerta principal. Luego forzó la puerta del baño donde madre e hija se habían refugiado.  Después de ordenarle a Denise Closs que tapara la boca de su hija, le disparó en la cabeza y metió a la adolescente en el baúl del auto.

El escape

Luego mantuvo a Jayme Closs cautiva en su casa, en un área aislada cerca de la ciudad de Gordon, unos 100 kilómetros al norte de Barron.  Cuando recibía visitas, la obligaba a esconderse debajo de una cama. También ponía la radio para cubrir cualquier ruido.  Amenazante y violento, le había ordenado que se quedara debajo de la cama siempre que él saliera.

Sin embargo, el jueves ella aprovechó una de sus ausencias para escapar. Tras una noche en el hospital, fue confiada a una tía el viernes, quien publicó este fin de semana una foto de ella jugando con su perro. Su abuelo Robert Naiberg dijo que la chica "era excepcionalmente consciente de lo que había vivido".

AFP

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