El ciudadano peruano, liberado el pasado 21 de enero, narró todas las dificultades que vivió en el penal Rodeo I. Pese a tener todos sus documentos en regla, fue intervenido por la DGCIM bajo acusaciones infundadas. Además, alertó que otros cuatro compatriotas siguen recluidos.
Marco Antonio Madrid Martínez, ciudadano peruano que fue detenido en Venezuela en diciembre de 2024 y liberado recién el 21 de enero de este año, relató cómo un proyecto de vida familiar y laboral se convirtió en un encierro arbitrario a manos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
Madrid Martínez había llegado a Valencia, en Venezuela, el 20 de enero de 2024 con el objetivo de establecer una empresa de call center. Según explicó, ingresó de manera legal por el aeropuerto de Maiquetía, tramitó su visa, su RIF (Registro Único de Información Fiscal) y hasta su acta de matrimonio, pues su esposa es venezolana.
"No había una persona más lícita en ese lugar que yo. En cualquier parte del mundo, si no estás legal, no puedes fundar una empresa. Yo tenía todo", dijo en Ampliación de Noticias de RPP.
La trampa de la DGCIM
El calvario comenzó el 19 de diciembre de 2024. Agentes de la DGCIM lo contactaron inicialmente a fin de pedirle ayuda "para reconocer y asistir" a un excompañero de trabajo español que había sido detenido días atrás. Madrid, sin sospechar nada, acudió voluntariamente a la sede de contrainteligencia.
"Me dijeron: 'señor, queremos que nos ayude'. Yo fui como cualquier ser humano. Pero al llegar, esto no fue una detención, esto fue literalmente un secuestro", denunció.
Pese a que revisaron su pasaporte y comprobaron que sus papeles estaban en regla, una orden superior definió su destino.
"Escuché que dijeron: 'No tiene nada, no hemos encontrado nada, pero ya sé cómo funciona esto, te lo mando'. Nos trataban como mercancía", relató Madrid.
Posteriormente, contó que fue trasladado a Caracas, despojado de sus pertenencias y sin esposas, pues sabían que no era peligroso.
"Rodeo I, un campo de concentración"
Marco Antonio fue recluido en el penal Rodeo I, un lugar que él y otros detenidos describen como un "campo de concentración". Allí pasaban 23 horas al día sin ver la luz del sol.
Tras la salida de Nicolás Maduro del poder y su traslado a Estados Unidos, Madrid precisó que las condiciones carcelarias no mejoraron, sino que empeoraron drásticamente.
"(Algo cambió), sí, para peor. A partir de diciembre de 2025, los custodios empezaron a armarse más. Vimos gente con turbantes entrenando a los guardias. La presión y el asedio a nuestra comunicación eran constantes", reveló.
Peruanos olvidados
Ya en libertad y de regreso a Perú, Marco Antonio hizo un llamado urgente a las autoridades y a la opinión pública para no olvidar a los otros compatriotas que permanecen secuestrados en el mismo penal bajo condiciones inhumanas.
Madrid identificó a Ricardo Meléndez, un expolicía que viajó de vacaciones; a la pareja conformada por Arturo Paredes y Marianela Achú, quienes fueron a Venezuela por turismo médico (tratamientos dentales y estéticos); y a Arturo Galindo.
"Nosotros no nos llamábamos presos, nos llamábamos secuestrados. Venezuela entera está secuestrada", culminó Madrid.