La crianza positiva implica darles calidez diciendo “te quiero”, abrazándolos, jugando y poniéndose en su perspectiva. | Fuente: Shutterstock

La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce que los padres y madres tienen el papel principal en la crianza de niños y niñas, siendo maestros y modelos para ellos. Lamentablemente, en el Perú, un 42% de la población considera que el castigo físico es una forma aceptada de corregir el comportamiento de los hijos.

Los jalones, correazos, cachetadas e incluso burlas son normalizados por la sociedad, así, en su afán por corregirlos, los padres y madres repiten la forma en que fueron criados, reproduciendo episodios de violencia física y psicológica que dejan consecuencias de por vida en el niño como problemas de ira, alcoholismo y depresión.

Save The Children explica que la educación debe basarse en el establecimiento de metas para el aprendizaje, la planificación de un enfoque efectivo y la búsqueda de soluciones que funcionen. En ese sentido, la organización define la crianza positiva como soluciones a largo plazo que desarrollan la autodisciplina del niño o niña, teniendo siempre por delante el respeto hacia sus derechos.

La disciplina o crianza positiva no significa dejar que el niño o niña haga todo lo que quiere y tampoco implica no tener castigos alternativos. Al contrario, requiere comunicación clara de las expectativas, reglas y límites con el fin de construir una relación de respeto mutuo que refuerce la confianza de los niños.

A continuación, dejamos cuatro pilares recomendados por Save The Children en su libro sobre Disciplina positiva en la crianza cotidiana, para aplicar una crianza asertiva que fortalezca la seguridad de tus hijos e hijas y les permita desarrollar sus habilidades en su mayor potencial.

1) Establece objetivos de crianza a largo plazo.

No te centres solo en que tu hijo o hija cumpla metas inmediatas como vestirse o acabar una tarea. Al contrario, trata de proyectarte en qué clase de persona quieres que sea cuando tenga, por ejemplo, 20 años. Sobre todo, piensa en qué tipo de relación quisieras tener con él o ella a esa edad.

Aunque los objetivos a largo plazo tomen más tiempo de alcanzar, son la esencia de la crianza que les das desde hoy. La clave está en ver a los desafíos de corto plazo como oportunidades para trabajar hacia los de largo plazo.

Hacer el ejercicio de ponerse en sus zapatos y mirar a través de los ojos del niño ayuda a entenderlos. | Fuente: Shutterstock

2) Brinda calidez y estructura.

La calidez se refiere a transmitir seguridad emocional, afecto verbal y físico, así como sensibilidad y empatía. Algunas formas concretas de demostrarlo es diciendo “te quiero”, apoyarlos incluso cuando hacen algo mal, abrazándolos, leyéndoles historias, escuchándolos, jugando y poniéndose en su perspectiva.

Sobre la estructura, esta implica prepararlos para situaciones difíciles al indicarles qué esperar y cómo hacer frente, explicarles las razones para las reglas, hablar con ellos sobre estas para saber qué opinan y explicarles los efectos de sus acciones en otras personas.

3) Trata de entender cómo piensan y sienten los niños.

Hacer el ejercicio de ponerse en sus zapatos y mirar a través de los ojos del niño ayuda a entenderlos. En el caso de los bebés, basta con cargarlos, abrazarlos y darles calidez para fomentar el apego seguro. En el caso de niños de 1 año a más, es recomendable animarlos a explorar juntos y jugar con ellos. Mientras crecen, la confianza y el apoyo serán fundamentales en su desarrollo.

4) Enfócate en la resolución de problemas.

Para esto es ideal que identifiques las razones detrás de su forma de actuar. Por ejemplo, si tu bebé está llorando probablemente sea por hambre o dolor. Si un niño rompe un adorno, probablemente estamos ignorando sus razones, como la necesidad de tocar para aprender o su emoción por conocer nuevas cosas. Hacer la pregunta de por qué se comporta así te ayudará a resolver el problema de una mejor manera.

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