La motricidad gruesa se refiere a la habilidad para mover los músculos del cuerpo de manera compleja. | Fuente: Shutterstock

De acuerdo con la organización Mundial de la Salud (OMS), un desarrollo infantil saludable incluye tanto la maduración en los aspectos físicos, cognitivos, lingüísticos, socioafectivos y temperamentales, así como la estimulación de la motricidad fina y gruesa.

La palabra motriz o motora significa mover - en este caso - estimular el movimiento de extremidades y potenciar las habilidades físicas, que es esencial para que los niños exploren mejor el mundo y se desarrollen integralmente.

La estimulación motriz de niños y niñas es fundamental para el aprendizaje, pues motiva los sentidos, hace que descubran sus habilidades, puedan expresar deseos y necesidades, mejora su autoestima y construye su identidad.

Existen dos tipos de motricidad que deben ser estimuladas. La motricidad gruesa se refiere a la habilidad para mover los músculos del cuerpo de manera compleja, por ejemplo, cambiar de posición, mantener el equilibrio, lanzar objetos o saltar una soga. Por su parte, la motricidad fina se refiere a actividades que necesitan la coordinación ojo-mano y de músculos cortos con el fin de realizar actividades como coger y manipular objetos.

Ejercicios para estimular la motricidad gruesa

De acuerdo con la Guía para la elaboración de planes de estimulación para la promoción del desarrollo infantil, elaborada entre Unicef y el Ministerio de Salud de Costa Rica, para niños de 1 a 2 años, algunos ejercicios que fortalecerán sus músculos son dar unos pasos solos, lanzar una pelota, mantenerse de pie brevemente y caminar de la mano de un adulto, pasar de estar echado boca arriba a estar de pie, subir y bajar escaleras acompañado de un adulto poniendo ambos pies en cada escalón.

A los niños de 2 a 3 años se les estimula con ejercicios como: pararse en un pie por al menos tres segundos, detenerse después de correr, caminar sobre una línea recta pintada en el piso e imitar cómo caminan algunos animales. Mientras se acercan más a los 3 años deben ser capaces de mantenerse de pie con los talones juntos, dar pasos de puntillas, caminar sobre un círculo trazado en el piso y saltar sobre un pie más de dos veces.

Los ejercicios de 3 a 4 años implican mantener el equilibrio en un pie por 8 segundos, ser capaces de reptar pegados al suelo apoyando sus codos y acostados boca abajo, alternar los pies al subir y bajar escaleras y coger una bola lanzada hacia ellos.

Cuando tienen de 4 a 5 años, deben aprender a saltar hacia atrás imitando a un adulto, darse un volantín, lanzar una pelota hacia arriba con ambas manos y cambiar de dirección al correr sin perder el equilibrio. A los 6 años debemos estimularlos con ejercicios como saltar abriendo y cerrando las piernas, transportar un limón en una cuchara por cuatro metros y recoger un objeto del suelo mientras corren sin parar de un lado a otro.

En el caso de niños de 2 a 3 años, construir una torre de cuatro a seis cubos sirve para estimular la motricidad fina. | Fuente: Shuttesrtcok

Ejercicios para estimular la motricidad fina

Según la misma guía, los ejercicios para la motricidad fina en niños de 1 a 2 años incluyen: sostener una crayola para hacer garabatos, pasar varias páginas a la vez de revistas o libros, introducir fichas en la ranura de un recipiente, construir una torre de cubos y abrir y cerrar zippers.

En el caso de niños de 2 a 3 años, la estimulación implica ejercicios como construir una torre de cuatro a seis cubos, dibujar un trazo circular previa demostración, pasar las páginas de un libro de una en una, así como abotonar botones grandes. Mientras se acercan a los 3 años, deben ser capaces de ensartar cosas en un cordón, enroscar la tapa de un frasco, lanzar un saquito de arroz dentro de una caja y rasgar un papel en línea recta.

Para los niños de 3 a 4 años se recomienda estimulación que implique recoger fideos delgados de una mesa y meterlos en un frasco, cerrar el puño y mover el pulgar y dibujar la letra H siguiendo un modelo. Para aquellos de 4 a 5 años, ayudan las actividades como tocar con el pulgar los demás dedos de la mano, recortar figuras impresas en papel, modelar figuras con plastilina y pintar sin salirse del contorno.

Finalmente, a los 6 años debemos estimularlos logrando que copien su nombre o palabras cortas, doblen un papel para formar una figura y hagan pelotitas de papel con una sola mano.

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