“La seguridad creada por un apego fuerte permite el desarrollo físico, neurológico, cognitivo y socio emocional positivo
“La seguridad creada por un apego fuerte permite el desarrollo físico, neurológico, cognitivo y socio emocional positivo" | Fuente: Andina

Los primeros tres años de vida son fundamentales para el desarrollo de los niños y niñas. Durante este periodo, ellos desarrollan el 80% de su cerebro, según UNICEF. A pesar de que muchos padres creen que los niños recién pueden aprender cosas cuando ya hablan o caminan, esto no es así; aprenden desde el día que nacen.

Dada la importancia de esta etapa, los padres, madres y cuidadores cumplen un papel fundamental. Para ayudar a desarrollar el cerebro de los bebés, los cuidadores deben generar un vínculo emocional y afectivo con ellos.

Este vínculo se puede fortalecer de diferentes maneras y con diversas acciones. Una de las más importantes es la interacción entre el adulto y el bebé o niño. Por ejemplo, si la madre le canta o le habla al niño, es importante que este responda aunque sea con una pequeña sonrisa, mirada o algún sonido.

Los niños no necesariamente tienen que saber hablar para poder interactuar con los padres, otros adultos y su mismo entorno. Desde que son bebés pueden hacerlo.

Otro consejo es que mientras el bebé está lactando la mamá debe acariciarlo, cantarle o hablarle. Esto genera que los niños desarrollen un vínculo emocional y seguro con la madre. Lo mismo sucede cuando los niños son mayoresy están comiendo. En este momento el cuidador puede interactuar con él.

El juego es un factor muy importante en los niños desde que nacen hasta los tres años y más. Mediante el juego se fomenta el aprendizaje, este es un facilitador importante del desarrollo cerebral. Además, con el juego los padres e hijos pueden pasar tiempo de calidad juntos.

El vínculo que se genera entre padres, madres, cuidadores e hijos no solamente es positivo para su desarrollo emocional y cerebral; es también fundamental para su desarrollo físico, explica la fundación Baltazar y Nicolás en el informe “Antes de caminar y hablar”.

El informe agrega que: “la seguridad creada por un apego fuerte permite el desarrollo físico, neurológico, cognitivo y socio emocional positivo. Los expertos explican que los problemas con el apego del niño pueden implicar comportamientos sociales inapropiados, problemas de aprendizaje, violencia, y enfermedades mentales, y físicas más adelante”.