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La clave del aprendizaje está en la educación emocional

Alegría, confianza, miedo, sorpresa, tristeza, disgusto, enojo, asco. Las emociones que influyen en las decisiones de los niños y en sus relaciones con los demás tienen diversos matices. Creemos conocerlas, pero poco o nada sabemos sobre las maneras que influyen en la vida de los niños.

"El 75 por ciento de las emociones de un niño se desarrolla en su la relación con el mundo".

A través de los años, pedagogos y psicólogos comprobaron que hay factores no intelectivos que influyen en nuestro comportamiento inteligente. Por eso, cuando hoy se habla del aprendizaje de niños en la educación básica se toma en cuenta el medio en el que se desenvuelven, sus valores y los principios que aprenden en su hogar.

La psicopedagoga Ana Silva tiene experiencia trabajando con niños. Ella señala que para un gran cambio en la educación es necesario priorizar el valor que tienen los estados emocionales de pequeños y pequeñas. Los mismos influyen en su formación como ciudadanos.

Considera que la educación necesita contar con un nuevo perfil del docente, que le dedique tiempo a enseñarle al niño a identificar y controlar sus emociones. Estas son la base para mejorar su desarrollo intelectual.

La psicopedagoga refiere que en la educación básica se presentan diariamente problemas por el comportamiento del niño que no se resuelven de manera adecuada. Muchas veces hay niños cuyos maestros en vez de ayudarlos, los perjudican.

“Conozco profesores que delante del alumnado llaman la atención al niño por reiterar en alguna falta y hasta enfatiza diciéndole “otra vez haciendo lo mismo” generando así la risa de todos. En vez de ayudarlo, alientan la vergüenza. Algunos maestros lo toman como una gracia. Y eso perjudica al alumno”, comenta. 

Señala que la parte intelectual de un niño se instruye a cualquier edad. En lo físico puede ser adiestrado para conducir una bicicleta y cuando lo hace nunca se le olvida. En cambio en la parte emocional es diferente.

“El 75 por ciento de las emociones de un niño se desarrolla en su la relación con el mundo. Si el mundo es hostil con el responderá de igual manera. Por eso hay que enseñarle a comportarse” agrega. 

Los hechos demuestran que en la educación básica hay necesidad de contar con maestros capacitados en la materia pero también se necesita la participación de psicólogos dedicados a la educación y formación de niños.

Perú cuenta con 37 000 mil psicólogos registrados en el Colegio de Psicólogos y solo 2 000 mil trabajan en la educación pública y 500 en la privada. Estamos hablando de menos del 10% de los psicólogos en el país dedicados a ayudar a los alumnos. La mayoría de ellos no cubren la plaza de psicólogos en la educación.

“Son empleados como auxiliares o cumplen otras actividades”, revela Alejandro Vélez,  ex Decano Nacional del Colegio de Psicólogos del Perú.

Para Vélez, antes de valorar la labor de un docente debemos pensar y analizar los hogares donde el niño empieza a relacionarse con su entorno.

Cuando un niño va a una escuela ya tiene un mundo formado en su relación con su entorno. Cuando en el colegio no respeta el salón de clase puede ser que al niño no se le explico cómo se debe comportar  en situaciones como esta”, señala Vélez.

Asegura que, si para el docente es tarea difícil, para los padres de familia manejar las emociones de sus niños es un problema. Y cuando los padres no se involucran en orientar las emociones de sus hijos, no se percatan que le generan un problema en su formación

“La mayoría de los colegios se dedican al desarrollo de las capacidades intelectuales y muchas veces dejan de lado el desarrollo de las habilidades emocionales, que es lo principal para el aprendizaje, la maduración y el bienestar personal del estudiante”, comenta. 

Pero si la educación emocional del niño es importante, se desconoce cómo ha sido la educación emocional del docente. En teoría, los profesores reciben cursos relacionados a la educación emocional, pero muchas veces se desconoce cómo ha sido su formación de su vida.

Vélez advierte que la relación niño - maestro influye en las emociones de sus estudiantes, pero muchas veces el  docente no fue preparado en la universidad para conocer el mundo emocional.

“Como no le enseñan en la Universidad a conocer el mundo emocional, en la escuela decidirá de acuerdo a como le enseñaron en casa. Lo que en ese espacio se catalogue de útil o no influirán en el alumno”, advierte el psicoterapeuta.

Actualmente, el psicólogo participa en el área educativa, realizando labor preventiva y atención de violencia escolar, pero a donde debemos apuntar es trabajar con el binomio “alumno - docente”, para identificar las habilidades blandas o sociales que le permita a ambos interactuar de una manera óptima con el entorno.

En resumen, el maestro de la educación básica debe estar preparado para detectar en el estado emocional del alumno los motivos que produce su bajo rendimiento o poca adecuación a un aula. Debe conocer cuáles son las emociones de los estudiantes y enseñarle al niño o niña cómo tener una actitud positiva ante la vida. Pero, sobre todo, debe enseñarle a ser un buen ciudadano y una persona tolerante.

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