Según la Defensoría del Pueblo, el trabajo del hogar está compuesto casi en su totalidad (95%) por mujeres.
Según la Defensoría del Pueblo, el trabajo del hogar está compuesto casi en su totalidad (95%) por mujeres. | Fuente: Andina

El Congreso de la República aprobó este sábado en el marco del Pleno Mujer un texto sustitutorio que crea la Ley de las trabajadoras y trabajadores del hogar. El proyecto de ley dictaminado por las comisiones de Trabajo y de la Mujer fue aprobado por 119 votos a favor, 1 en contra y cero abstenciones. 

Así, la nueva norma - que todavía debe promulgarse por el Ejecutivo - establece que es necesario un contrato escrito, salario no menor a la remuneración mínima vital, 30 días de vacaciones, jornada de ocho horas diarias o 48 horas a la semana, edad mínima para trabajar de 18 años, entre otros.

Según la Defensoría del Pueblo, el trabajo del hogar está compuesto casi en su totalidad (95%) por mujeres y este ha sido un sector fuertemente golpeado por la pandemia del nuevo coronavirus: el 86% de trabajadoras han perdido su empleo, según una encuesta de la Asociación Grupo Trabajo de Redes (AGTR) - La Casa de Panchita. De este porcentaje solo el 5% mencionó tener licencia de goce de haber.

Pese a que desde el 2003 existe una normativa para asegurar los derechos de estas trabajadoras, la investigadora Leda Pérez, especialista en el tema, asegura que “en la práctica la ley codificaba un trato de segunda categoría porque no otorgaba la gama completa de derechos que debería tener un trabajador o trabajadora en el sector formal”.

La pandemia y las trabajadoras del hogar

La Covid-19 no solo ha evidenciado los problemas de nuestro sistema de salud, sino también las brechas laborales y de género que existen en el país, según explica la abogada laborista Adriana Tapia.

“La pandemia está exacerbando brechas de género. A nivel de trabajo, definitivamente el que realizan las trabajadoras del hogar se ve en una peor condición porque no todas las personas (que las contratan) cumplen con la normativa”, indicó la abogada.

Este sector no es el único que se ha visto golpeado por la pandemia. De hecho, en el aspecto laboral, las mujeres son las más afectadas en esta coyuntura. El empleo disminuyó en las ramas de actividad de servicios (56,6%) y el comercio (54,5%), que en su mayoría son ocupados por mujeres, según un informe técnico del INEI sobre el segundo trimestre del año.

A esto se le suma que las mujeres mayormente trabajan en el sector informal – como es el caso de los trabajos del hogar - o a tiempo parcial, los cuales son los más inseguros frente a la pandemia.

“Creo que la situación de precariedad de muchas trabajadoras del hogar en la pandemia ha hecho que se haya agilizado el proceso de esta norma y se haya tomado con más fuerza”, agregó Tapia.

La revalorización de las tareas domésticas y de cuidado

Para las especialistas, si esta norma se pone en práctica y se fiscaliza de manera correcta, significaría un avance muy positivo para todas las trabajadoras del hogar que antes tenían derechos recortados. Sin embargo, a esto le agregan el valor simbólico que se le está dando ahora al trabajo en el hogar.

“Había un trato diferenciado de las trabajadoras del hogar con otros trabajadores y esto tiene mucho que ver con una perspectiva de género. Al ser un trabajo compuesto en su mayoría por mujeres, se denigraba y no se le daba tanto valor. Era un trabajo con menos remuneración y menos derechos. Esto se trata de reivindicar con esta norma”, comentó Adriana Tapia.

Por su parte, la investigadora Leda Pérez afirmó que esta norma es un reconocimiento de que no existe razón para que en este sector haya derechos recortados. “Reconocer que este sector laboral merece los mismos derechos que otros trabajadores del sector formal me parece importante simbólica y prácticamente. La idea no es seguir manteniendo a estas mujeres como ciudadanas de segunda categoría, si no que las personas reconozcan a estas mujeres”, sostuvo.

Las especialistas explican que además de los derechos que se darían para las trabajadoras del hogar, el Perú tenía la necesidad de dar este paso, puesto que en el 2018 se rectificó el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y era necesario aterrizarlo a la normativa nacional. Asimismo, enfatizan en que esta norma todavía está en proceso y debe implementarse y luego fiscalizarse para que se lleve a cabo.