Cuando no se puede ser madre: el testimonio de dos reclusas del penal de Huancavelica

De los 244 internos de este reclusorio, solo 5 son mujeres. "Tengo miedo que al recobrar mi libertad mi hija me trate con indiferencia", Soledad y Noemí se sienten culpables por ser madres ausentes.

Penal de Huancavelica | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: RPP

Son mujeres y están arrepentidas de haber dejado que la ambición las lleve por caminos equivocados. El penal de Huancavelica alberga a 244 internos; de estos, solo cinco son mujeres, quienes purgan condena por diferentes delitos: tráfico de drogas, secuestro y extorsión, estafa, etc.

 

Madres ausentes

 

Soledad es una de las reclusas, presa desde hace 11 años, contó a RPP Noticias que ha perdido la alegría, pues la pena de no ver crecer a sus hijos la consume día a día y entre lágrimas reconoce que la única culpable de ser una madre ausente es ella misma.

 

“Cada día que pasa es más doloroso, saber que ellos (sus hijos) se van haciendo grandes y no estar presente en sus días importantes, siendo partícipe de sus triunfos y poder apoyarlos en alguna derrota, eso me parte el corazón, me da mucha tristeza”, señaló.

 

Ahora Soledad, viviendo tantos años en prisión, ha entenido que aprender que por muy complicada que sea la situasión económica de las familias, siempre hay alternativas de solución que no estén fuera de la ley.

 

"Lo más difícil no es el encierro. Yo no estuve presente en la muerte de mis padres, es un reproche que siempre me haré. Ahora solo quiero que el día que recupere mi libertad, mis hijos estén en la puerta esperándome”, comentó.

 

Se acerca una fecha muy especial, de mucha importancia para mi: “Yo quiero celebrar el cumpleaños de mi hijo en libertad, él me ha pedido que lo festejemos juntos. Me mortifica pensar no podré cumplir con su deseo”, señaló la mujer que espera poder salir antes de cumplir su condena.

 

 

Reclusa contó que teme el reproche de sus hijos | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: RPP

El miedo y el reproche  

En este establecimiento penitenciario hay un solo espacio que comparten las cinco mujeres recluidas, como en toda cárcel las condiciones de vida son muy limitadas y deficientes. Aqui, encontramos a Noemí, quien cumple una sentencia de 10 años, también por el delito de tráfico de drogas.

Ella fue detenida en Ayacucho junto a su hermana y a una amiga. Las tres llevaban sustancias prohibidas camufladas en sus cuerpos, que fueron detectadas por la Policía y por ello detenidas.

 A Noemçi le faltan tres años para cumplir su condena, pero el tiempo en prisión le ha pasado factura, pues se ha ido alejando a sus tres hijos: “mi hija reprocha mi ausencia. Una vez me dijo que yo como madre había muerto para ella, de verdad tengo miedo que al recobrar mi libertad ella sea completamente indiferente conmigo”, confesó.

Las historias de ambas mujeres son similares. Ellas están arrepentidas, esperan con ansias salir de prisión y recuperar el tiempo perdido como madres; lo que más desean es encontrar la aceptación, el amor y sobre todo, el perdón de sus hijos.

Y mientras esperan el día de su libertad, las internas participan de los diferentes talleres productivos que se dictan en prisión, donde tejen, bordan y hacen muñecos de peluche; aprendiendo de esta forma un oficio que las ayudará cuando se reinserten a la sociedad.  

Peluches hechos por las internas | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: RPP
Chompas tejidas por las internas | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: RPP
¿Qué opinas?