Congreso
Los congresistas se encuentran en semana de representación desde el lunes 29 de noviembre hasta el viernes 3 de diciembre. | Fuente: Andina

Ejercer la semana de representación es un deber de los congresistas estipulado en el Reglamento del Congreso. En la práctica, es el viaje de los legisladores a sus regiones de origen, para fortalecer el nexo con sus electores, recoger denuncias, entre otras cosas que sirvan para acercar el Parlamento a la ciudadanía.

En la actualidad los parlamentarios que vienen de regiones tienen cinco días para volver a sus circunscripciones durante la semana de representación. Por su parte, los que fueron elegidos por Lima realizan sus actividades en la capital.

Sobre el tema, las bancadas de Perú Libre (Américo Gonza Castillo), Fuerza Popular (Martha Moyano y Carlos Lizarzaburu) y Podemos Perú (Digna Calle Lobatón) presentaron un conjunto de Proyectos de Ley que proponen extender la semana de representación de cinco a diez días hábiles; que los congresistas puedan viajar no solo a su región de origen, sino a cualquier parte del país; y que los legisladores que representan a peruanos en el exterior tengan hasta 12 días hábiles para hacer lo propio.

Sobre este grupo de Proyectos de Ley (y dos más relacionados al derecho al uso de la lengua originaria en el Congreso) emitió un dictamen la Comisión de Constitución presidida por la congresista de Fuerza Popular Patricia Juárez. En él —en lo que respecta a la semana de representación— se aprueba la modificación del Reglamento del Congreso permitiéndose que todos los congresistas puedan viajar a cualquier región, ya no solo a su región de origen.

Además, se especifica que el Parlamento asumiría el costo "de los viáticos y pasajes de los congresistas de la circunscripción electoral de Lima Metropolitana que deseen hacer representación parlamentaria en otra circunscripción". El siguiente paso luego de este dictamen sería su discusión en el Pleno del Congreso para así poder modificar el reglamento.

El principal cambio, siempre de acuerdo con el dictamen emitido por la Comisión de Constitución sobre el tema, es que los congresistas elegidos por Lima quienes, por obvios motivos, no viajaban en su semana de representación, ahora podrían hacerlo si así lo consideran. En ese caso, el costo lo asumiría el Congreso.

De igual manera, un congresista no tendría que viajar necesariamente a su región de origen, sino podría hacerlo a cualquier otra.

Un análisis de la propuesta

Especialistas consultados para este informe coinciden en que el trabajo de representación es uno de los deberes de los congresistas. El problema está en hacer mal uso del mismo, algo que se debería fiscalizar en el futuro, de aprobarse finalmente la modificación. "En general, no está mal que los congresistas viajen a sus regiones, pues tienen el deber de escuchar a la población, esa es por definición la función parlamentaria. El gran problema en el Perú siempre existe cuando se hace un uso indebido de las normas. Habría que ver cómo se enfocará el debate sobre el tema", sostiene el analista político Andrés Gómez de la Torre.

Por su parte, el analista político Óscar Díaz recuerda que cuando se analizan los resultados de estos viajes de representación en el pasado el balance no es necesariamente bueno. "Estos viajes de los parlamentarios a sus lugares de origen para, se supone, escuchar a sus votantes, para rendir cuentas, no han tenido los resultados que se esperaban y que inspiraron tal iniciativa. Lo que parece es, más bien, que muchos parlamentarios, no todos, aprovechan para hacer sus coordinaciones privadas, partidarias, etcétera... más que cumplir con lo que es en esencia esta iniciativa".

Teniendo en cuenta los niveles de popularidad del Congreso, agrega Díaz, no hace falta mucho para darse cuenta que el trabajo de este poder del Estado no es visto necesariamente con buenos ojos.

Que los parlamentarios puedan viajar no solo a su región de origen, sino a cualquier parte del país, podría prestarse también a un uso irresponsable por parte de los parlamentarios en tiempos de crisis como los que vivimos. "Si bien es cierto los parlamentarios deben poder representar no solo a sus electores, sino al conjunto del país, esto [la propuesta] podría tergiversarse hacia un mecanismo por el cual los partidos políticos puedan hacer proselitismo de sus actos de campaña, del partido en el país, de sus iniciativas, como por ejemplo la vacancia, en lugar de hacer lo que se espera que hagan: dialogar con las organizaciones de su región, con los líderes de distintos espacios y niveles de gobierno en su región", sostiene la politóloga Paula Távara.

La semana de representación es un deber parlamentario que no debería ser usado para el beneficio personal, sino a favor de todos los peruanos que los congresistas representan.