Militantes del Frepap durante una campaña proselitista. | Fuente: Andina

El Frepap (Frente Popular Agrícola FIA del Perú) es la sensación de las elecciones congresales extraordinarias 2020. Esta agrupación política —reconocida oficialmente por las entidades electorales el 30 de septiembre de 1989 — ha irrumpido en el ajedrez político peruano, barriendo a partidos con larga trayectoria histórica y repercusión continental, como el Apra, muy menguado en la última de década a raíz de su viraje ideológico y performance en el Parlamento disuelto.

Como lo ocurrido con la crisis económica mundial de 2007 (que estalló en el corazón del capitalismo: Estados Unidos), nadie previó el ascenso de esta organización fundada por Ezequiel Ataucusi Gamonal. Según el conteo rápido al 100% de América TV/Ipsos, el Frepap ha ocupado el segundo lugar en la contienda electoral con un 8,9% de los votos válidos en todo el país, una cifra muy superior a la obtenida por el Partido Popular Cristiano (3,9%), el Partido Aprista Peruano (2,6%) o Solidaridad Nacional (1,4%).

"No se esperaba un resultado tan alto", señaló el analista político y profesor de la Universidad del Pacífico, Jeffrey Radzinsky, en una entrevista con RPP Noticias, más aún cuando esta agrupación —que se define nacionalista, ecologista y teocrática— "nunca ha tenido tanto peso electoral y político". Su arribo al Congreso ocurre 20 años después: en el 2000 tuvo dos representantes —así como dos legisladores en 1992 y uno en 1995—.

La cara ideológica

Ideológicamente, el Frepap es considerado un partido ortodoxo y de corte mesiánico. De hecho, algunos postulantes de procesos electorales anteriores señalaban que esta agrupación está estructurada bajo lineamientos de carácter divino o extramaterial. Actualmente, su número de afiliados supera los 40,000, un número mayor si lo comparamos con otros, entre ellos el de Fuerza Popular.

Ahora bien, qué elementos podrían explicar su súbita entrada al establishment político. Hay, en rigor, un entramado de causas. Quizás una de las más explicativas es el hecho de que, de acuerdo con Radzinsky, cuenta con un "núcleo duro" de seguidores religiosos, una "militancia sólida" que impide su desaparición del mapa político a pesar de las recurrentes derrotas en el plano electoral —por ejemplo, no logró conseguir escaños tantos en los comicios de 2001 como de 2006—.

No obstante, la politicóloga Milagros Campos Ramos sostiene que el buen resultado no solo es subproducto del voto de su base, sino también de aquellos ciudadanos que discrepan del actual orden político. 

La dispersión y el fraccionamiento de los partidos de izquierda y de derecha —en total 21 participaron de esta batalla electoral— es a la vez otra razón del sorpasso. Jeffrey Radzinsky arguyó que ante esta escisión organizaciones pequeñas, como el Frepap, "tienen más opciones", un panorama que se suma al rechazo de un amplio sector del electorado a partidos tradicionales.

¿Más de lo mismo?

Una simple disección de los resultados, sin embargo, evidencia una especie de paradoja, al menos aparentemente en el universo ideológico y en cuestiones de transparencia y de lucha contra la corrupción. 

En 2002, el diario La República informó que Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, hijo del patriarca, había sido detenido en Ayacucho por la Policía Nacional del Perú (PNP) por presunta tenencia ilegal de armas. Además, meses atrás Juan Noé Ataucusi Ospina, hijo mayor de Ezequiel Ataucusi Gamonal, acusó a su hermano Ezequiel Jonás Ataucusi Molina —ambos se disputan el liderazgo del partido— de apoderarse ilegalmente de más de 100 millones de soles de la iglesia Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal, la cual fue fundada por su padre que falleció en el 2000.

Frente a estos agujeros negros y a sus posturas tildadas de conservadoras en torno a temas como el enfoque de género o el matrimonio entre personas del mismo sexo, Milagros Campos Ramos, exmiembro de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, cree que por ahora resulta poco apropiado deliberar —y, por consiguiente, tener una idea clara y diáfana— sobre cuáles son realmente los principios doctrinarios que defenderá el Frepap en el Congreso de la República. "Hay que escucharlos", sostuvo.

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