Martín Vizcarra aceptó la renuncia de Juan Carlos Liu Yonsen. | Fuente: Foto: Minem | Fotógrafo: Oscar Farje - MEM

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La situación de sorpresa y estupefacción ya era grave cuando nos enteramos de que la empresa corrupta Odebrecht pretende hacernos pagar 1,200 millones de dólares por sus gastos en el proyecto de Gasoducto del Sur. Pero la renuncia del ministro de Energía y Minas no hace sino complicar la situación y multiplicar las dudas. Juan Carlos Liu deja el ministerio encargado del proyecto Gasoducto del Sur, menos de 5 meses después de haber prestado juramento, pero sobre todo horas después de que un programa periodístico revelara que hizo prestaciones profesionales para Odebrecht. Capacitaciones, según él. Como asesor del ministerio de energía y minas se le atribuye haber acreditado la sostenibilidad del proyecto Gasoducto del Sur, que constituye la más grande inversión en la historia de nuestro país. Desdichadamente, si Liu olvidó señalar su actividad en temas que han estado bajo la lupa desde fines del 2016, uno tiene que preguntarse cuántas otras cosas más se pretenden ocultar.

El propio presidente Vizcarra se encargó de anunciar la renuncia de Liu, que es el cuarto ministro en verse obligado a dejar el gabinete después de la disolución del congreso. La salida de Liu puede tener malas consecuencias en el plano político porque daña la imagen del Ejecutivo y fragiliza su credibilidad. Pero tiene también repercusiones en la lucha contra la corrupción, como evidencia la rápida solicitud de la Procuradoría de incluir ejecutivos de Odebrecht en las investigaciones del caso Lava Jato, lo que puede complicar el trabajo de los fiscales y las confesiones pendientes en Brasil, en particular sobre la identidad cubierta por los pseudónimos o codinomes.

Finalmente, el caso Liu servirá sin duda a los detractores del proyecto Gasoducto, que, aunque no ha sido impulsado por el actual gobierno, figura todavía en su plan de grandes proyectos de infraestructura. La exministra Rosa María Ortiz ha sugerido que una parte de las críticas al Gasoducto oculta a los lobbies de la electricidad, que se oponen al desarrollo de una fuente de energía más barata, capaz de dinamizar en particular la macro-región del sur. Por ahora, la principal lección que podemos sacar es que no tomar decisiones es la peor decisión que se puede tomar. Esperemos que la experiencia enseñe y que preparemos de la mejor manera la defensa del Estado ante la CIADI, ya que está claro que los funcionarios sucesivos han subestimado la capacidad de Odebrecht de jugar en varios tableros a la vez y de utilizar los plazos en un sentido favorable a sus intereses. Menuda tarea la que le espera al próximo ministro de Energía y minas.

Un pequeño alivio puede proceder de la Feria consagrada a destacar el papel creciente de las mujeres y las niñas en las ciencias. Organizada por el Consejo para la ciencia y la tecnología, la feria se llevará a cabo hoy en los jardines adyacentes al Museo de arte italiano, entre la Avenida Wilson y el Paseo de héroes navales. Se trata de conmemorar de una manera práctica la Jornada mundial de la mujer y la niña en la ciencia, instituida por la ONU el 2015. Hay pocos dominios en el que la brecha de género ha sido más marcada y persistente. Menos del 30% de los investigadores son mujeres. A nivel mundial, las mujeres representan solo 5% de los estudiantes de ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, y 8% de ingenierías. Los prejuicios condicionan con frecuencia la imagen que las niñas se forman de ellas mismas. Y la sociedad patriarcal se reproduce manteniendo la vigencia de roles arcaicos que no corresponden a la naturaleza de los seres humanos ni a la aspiración universal al conocimiento y, a través de él, el servicio a la humanidad.

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