Ejército Libertador del Perú
El general José de San Martín arriba junto al Ejército Libertador del Perú el 8 de setiembre de 1820 a Paracas (Ica). | Fuente: Proyecto Especial Bicentenario

“Por una parte se oyen aclamaciones de alegría de toda la tropa, y por otra se ven correr por la playa a las madres y esposas de los pobres soldados bañadas en lágrimas, devorando con sus ojos las lanchas que conducen a sus hijos y esposos”. Así describió en una carta el teniente coronel rioplatense Tomás Guido un día antes que el Ejército Libertador del Perú zarpara desde Valparaíso (Chile) rumbo al Perú en agosto de 1820.

¿Qué era el Ejército Libertador del Perú? Este era un ejército, que junto a una escuadra, conformaba la Expedición Libertadora, bajo el liderazgo del general José de San Martín y financiado por el Gobierno de Chile. Si bien no se conoce la cifra exacta del número de los soldados y oficiales que lo integraban se cree que estaba compuesto por un poco más de 4 000 hombres entre chilenos y rioplatenses. Estos tenían la misión de contribuir con los patriotas peruanos en la emancipación.

El historiador Gustavo Vergara, en el libro 'El ejército en la independencia del Perú (Vol. 2)', indica que “la presencia del Ejército Libertador en las costas del Perú no sólo obedecía al deseo de lograr nuestra independencia, sino al convencimiento por parte de San Martín y de los gobiernos de Buenos Aires y Chile que ‘la clave de la independencia de América estaba en el Perú’. Pues, en nuestro territorio se habría concentrado el poderío militar de los españoles”.

Hay que precisar que por el año 1820 existía aún la amenaza desde el Virreinato del Perú sobre las nuevas Repúblicas de Chile y la denominada Provincias Unidas del Río de la Plata. El jurista e internacionalista Miguel Ángel Rodríguez Mackay señaló a RPP que por esa razón, el "plan continental" de José de San Martín, con el apoyo del entonces director supremo de Chile, Bernardo O'Higgins, era continuar la guerra independentista al norte.

"Fue una empresa libertaria difícil, pero con la esperanza todos de alcanzar este desencadenamiento de España, la vorágine europea napoleónica los imbuía, y la ilustración los imbuía, y el solo hecho de ser libres los animaba", dijo.

Lourdes Medina Montoya, la historiadora y exintegrante de la Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú, aclaró a RPP que “la guerra no comenzó con la llegada de José de San Martín, sino que comienza desde antes”. Destaca que esta lucha ya había iniciado años antes con la rebelión de Francisco José de Zela en 1811 en Tacna, la rebelión de Juan Crespo y Castillo en 1812 en Huánuco, la rebelión de los hermanos Paillardelle en 1813 en Tacna y con la rebelión de Mateo Pumacahua y los hermanos Angulo en Cusco en 1814.

“Hay varios movimientos que se dan en provincias, hay descontento por mejoras y reformas en diversas zonas que se van manifestando y aquí en Lima hay una serie de logias secretas y vamos a ver cómo las mujeres que habían estado restringidas en el espacio privado salen al espacio público y comienzan de una manera u otra complotar”, dijo.

La preparación

Dos fuerzas militares se unieron para crear este ejército expedicionario: El Ejército de Chile y el Ejército de los Andes.  Este último llegó a Chile en 1817 liderado por José de San Martín tras atravesar la cordillera andina desde las Provincias Unidas del Río de la Plata. Era una fuerza que para 1820 ya se encontraba disminuida tras la guerra y la integraban en su mayoría ciudadanos chilenos.

‘El Ejército Libertador del Perú. De la gloria al olvido’, un documento de la Academia de Historia Militar de Chile, refiere que en ese entonces se hizo muy difícil convencer a los ciudadanos de convertirse en soldados para participar de la expedición libertadora, sobre todo tras siete de años de guerra y cuando se pedía luchar en un territorio distinto.

Según la publicación anterior, debido a esta situación el reclutamiento de los soldados se basó de modo importante en la “generación de expectativas con cargo a futuras remuneraciones”. Sin embargo, cuando esto no fue suficiente se recurrió a la leva, “debiendo destinar importantes medios para el control de las deserciones que ocurrían a diario”.

A pesar de este problema y otros, como la falta de financiamiento por parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata debido a una guerra civil y cambio de gobierno, el Ejército Libertador del Perú se hizo a la mar el 20 de agosto del 1820 y logró desembarcar en Paracas el 8 de setiembre del mismo año.

Cruce de los andes del general José de San Martín.
Una de las fuerzas militares que integró el Ejército Libertador del Sur era el Ejército de los Andes, que llegó a Chile en 1817 liderado por José de San Martín tras atravesar la cordillera desde las Provincias Unidas del Río de la Plata. | Fuente: Wikipedia

“Expectativas propias”

¿Cómo entender el problema de hallar voluntarios para el Ejército Libertador del Perú? Hay que comprender que si bien por aquellos años el ideal de la independencia estaba presente en la región, quienes participan en la lucha libertaria, y sobre todo los soldados, eran personas con sueños y necesidades propias. Esto también explica por qué algunos personajes terminarán pasando a bandos distintos durante la guerra.

El historiador Christian Rodríguez Aldana explicó a RPP que la independencia es un proceso que aglutina casi siempre a diferentes personajes con diversos intereses y no solamente con el sueño por obtenerla libertad. Señaló por ejemplo el caso de soldados desertores o algunos líderes de montoneras que cambiarán de bando constantemente en el transcurso de la guerra mientras el conflicto no afecte a sus comunidades de origen.

“No es solamente una dicotomía entre ver las cosas en función de patriotas o realistas, independentistas o monarquistas, sino ver que individualmente cada uno tenía perspectivas distintas o que buscaba obtener beneficios diferentes, no todos buscaban lo mismo”, sostuvo. 

Lourdes Medina Montoya señaló también que al hablar de la independencia muchas personas no reparan en que eran seres humanos los involucrados en la guerra con “sentimientos, ambiciones y expectativas propias”.

“¿Quién no se va a unir a una guerra si no cree en esa causa? Sabes que o vas a triunfar o vas a morir. Eso implica que hay una convicción frente a esa necesidad de lograr un objetivo, en este caso la independencia o lograr un gobierno autónomo", precisó.

Elementos diferenciadores en el ejército

Miguel Ángel Rodríguez Mackay, quien acaba de autor publicar el libro 'La ruta del bicentenario del Perú', afirmó a RPP que hubo dos elementos diferenciadores en el Ejército Libertador del Perú: los oficiales y los soldados.

"Los oficiales eran gente que pertenecía a los estratos socioeconómicos altos y medio altos, gente que tenía un origen estamental, los criollos por ejemplo eran hijos de los peninsulares, tenían prerrogativas, atributos, beneficios, habían viajado a Europa, sabían lo que era subir a un barco. Era parte de la sociedad exigente del virreinato y de la emancipación tener en la familia un militar. Había un estatus, había educación, formación académica", dijo.

Pero también Miguel Ángel Rodríguez Mackay aclaró que entre los oficiales había dos niveles de aspiraciones. Uno de estos grupos, aseguró, era monarquista, como José de San Martín, y otro era separatistas o republicano.

"En la tropa, en los soldados, que eran básicamente el pueblo, no había estos aires donde primaba este carácter de rendición política e ideológica. El pueblo lo veía como un tema a grosso modo. No tenían ilustración, no eran cultivados. Tenían muy claro que luchar era ponerse en la otra orilla en contra de los españoles, de los realistas y con la única idea que se fueran los españoles, ese era el imaginario de ellos", expresó.

Según el historiador argentino Alejandro M. Rabinovich, en el libro 'Soldados en las Guerras de Independencia. La experiencia cotidiana de la tropa en el Río de la Plata, 1810-1824', los soldados provendrán de los sectores populares: “campesinos y trabajadores pobres de la campaña, la plebe urbana, migrantes internos y regionales, negros, pardos, indios y mestizos. Estos hombres, reclutados de manera voluntaria o forzada, ingresaron siempre como soldados rasos”. Mientras que los hijos de las familias de la élite sirvieron preferentemente como oficiales.

General José de San Martín
El historiador Christian Rodríguez Aldana explicó que el componente afrodescendiente integraba la mayor parte del ejército de José de San Martín. | Fuente: Andina

Componente afrodescendiente

En estos ejércitos el componente afrodescendiente será importante y mayoritario en las unidades militares de las Provincias Unidas del Río de la Plata y lo propio ocurrirá en Chile. Para Lourdes Medina Montoya ellos “se jugaban su libertad”. Situación similar acontecerá en el Ejército Libertador del Perú,  e incluso ya en el Perú integrará a muchos esclavos, que de manera voluntaria se enlistaban, bajo la promesa de ser libres.

"El grueso de la tropa de la infantería en su mayoría estaba compuesta por indígenas. Los afro descendientes componían casi totalmente la caballería. La corona desde el inicio de las milicias desde el siglo XVI no permitió que los indígenas montaran caballos, pero sí a los esclavos. Por ello, la caballería se formó con afro descendientes.", acotó.

Christian Rodríguez Aldana explicó a RPP que el componente afrodescendiente integraba la mayor parte del ejército de José de San Martín y estos soldados casi siempre ocupaban cargos específicos como el de granaderos a caballo por ser muy buenos para montar o utilizar lanzas.

Rodríguez Aldana citó como ejemplo el caso de Dámaso Moyano, un sargento mulato del regimiento del Río de la Plata. Este afrodescendiente  ingresó en las filas del ejército de José de San Martín en Chile, luego cayó como prisionero de los realistas y tras escapar se integra al Ejército Libertador del Perú para llegar al Perú. Después participa en las campañas a puertos intermedios y finalmente logra ser coronel del Ejército realista tras sublevarse el 4 de febrero de 1824 junto a su batallón en la Fortaleza del Real Felipe exigiendo el pago de sus servicios.

Para el historiador el hecho de que estos hombres afrodescendientes ingresaran al Ejército libertador significaba dejar de ser tratados como esclavos, poder ascender a rangos como sargentos o cabos y acceder, de manera limitada, a ciertos privilegios.

“Ser parte del Ejército, y eso ha sido a lo largo del siglo XIX, te aseguraba cierto ascenso social. Estamos hablando de personas que no eran nada, eran cosas porque eso eran los esclavos”, expresó.

Epidemia y muerte

¿Cómo será la permanencia en los primeros meses en el Perú? En un primer momento el clima de Ica afectará a las tropas chilenas y rioplatenses. El teniente coronel rioplatense Tomás Guido señala en una carta del 22 de octubre de 1820 que “la dureza del clima” se hizo cada día más intolerable para los soldados.

“La tropa padece mucho por los calores y raro es el jefe que no haya sentido alguna novedad en su salud y algunos de mucho peligro, y entre ellos el General, a quien a los pocos días de nuestro arribo tuvimos muy gravemente indispuesto”, escribió el militar.

Pero otro hecho lamentable afectará a la moral y las operaciones de la tropa. Hablamos de la aparición de una epidemia que provocará muertes entre los soldados. Esto ocurre desde diciembre de 1820 cuando el cuartel general del Ejército Libertador del Perú ya se encuentra en Huaura.

“Va pasando aquí la horrible estación del verano. Es imponderable la pesantés del clima que estamos sufriendo. En el mes anterior tuvimos mil doscientos enfermos, la terciana y la disentería consume a la tropa”, indica otra misiva del oficial Tomás Guido fechada el 14 de marzo de 1821.

Sin embargo, el Ejército Libertador del Perú logrará superar esta epidemia y el general José de San Martín ingresará a Lima en julio de 1821 y días después proclamará la independencia del Perú.

Proclamación de la independencia del Perú
El internacionalista Miguel Ángel Ródríguez Mackay señaló que se producirá una suerte de estancamiento militar y relajamiento en las tropas del Ejército Libertador del Sur tras la proclamación de la independencia del Perú. | Fuente: Proyecto Especial Bicentenario

Estancamiento y disolución

Miguel Ángel Ródríguez Mackay sostuvo que tras el ingreso a la capital de las tropas patriotas se producirá una suerte de estancamiento militar y relajamiento en las tropas del Ejército Libertador del Perú. Consideró que los soldados chilenos y rioplatenses en ese momento pensaron que ya habían cumplido con su misión.

“La idea de San Martín, y también la del propio La Serna, era evitar el enfrentamiento, por eso hay conversaciones frustradas en Miraflores, conversaciones frustradas en Punchauca. Lo que sí me queda claro era que el Ejército libertador al final termina siendo más débil y orgánico que el ejército español. Por alguna razón San Martín es claro y va a esa entrevista con Simón Bolívar con la idea que iba apoyar al Ejército Libertador. Esta fuerza que había entrado a Lima, pero que tenía esa sensación de desgaste. Estaban cansados y sentían que habían concluido su periplo”, dijo el internacionalista.

Para Christian Rodríguez Aldana, el general José de San Martín se dará cuenta que es necesario una confrontación militar con los realistas, pero también tendrá que admitir que no tiene un ejército regular capaz de enfrentarse a las fuerzas militares del virrey José de La Serna que se encuentra en la sierra.

"San Martín va a conversar con Bolívar en Guayaquil, obvio que él necesita de más hombres y de una estrategia para poner en jaque al ejército realista y al no conseguirlo se retira. Deja un Congreso Constituyente, pero también se quedan aquí sus tropas. Y las tropas que él deja son empleadas luego en la segunda campaña a puertos intermedios. Después retornarán a Lima, pero son despreciadas por Bolívar. Porque Bolívar solo confiaba en un ejército compuesto por soldados grancolombianos", reveló el historiador.

Con el retiro del general José de San Martín en 1822 y a medida que el proceso de la independencia avanza las bajas en el Ejército Libertador del Perú serán reemplazadas cada vez más por patriotas peruanos. Incluso algunas tropas chilenas retornarán a su país debido a decisiones políticas. Finalmente, las restantes unidades chilenas y argentinas retornarán a sus países tras la consolidación de la independencia del Perú con la batalla de Ayacucho en 1824.

“El militarismo fue importante porque jamás iba a producirse la independencia de América con velita misionera, eso jamás iba a pasar, era el momento del militarismo y creo que estuvieron a las alturas de las circunstancias para asumir ese rol militar y también político, era la conjugación del momento que le tocó en la historia”, expresó Miguel Ángel Rodríguez Mackay.