Pedro Chávarry es fiscal de la Nación desde fines de julio de este año.
Pedro Chávarry es fiscal de la Nación desde fines de julio de este año. | Fuente: Andina

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El tono ha vuelto a subir en el intercambio entre algunas de las más altas autoridades del Estado. Martín Vizcarra reiteró ayer durante una visita a Huancayo que el Fiscal de la Nación debería dar un paso al costado mientras se halle sometido a investigaciones. El presidente no ha hecho sino reiterar una posición que ha venido sosteniendo consistentemente: no inspira confianza que el titular de la investigación penal, Pedro Chávarry, se vea implicado en investigaciones que deben ser llevadas a cabo por sus subalternos.

El tema es demasiado grave como para tratarlo con ligereza porque lo que está en juego es la más grave amenaza al funcionamiento de nuestras instituciones: la corrupción. ¿Cómo reaccionó el fiscal ante el pedido presidencial? Claramente mezclando sus funciones de Fiscal de la Nación con la voluntad de intimidar para proteger sus intereses. En efecto, Chávarry publicó un tuit refiriéndose a las “46 denuncias” contra Vizcarra, de las que dijo que serían tramitadas respetando las reglas del debido proceso. El mensaje concluye pidiendo que el presidente respete “la democracia y las instituciones” y le recomienda “ponderación”.

¿Puede hablar de ponderación un funcionario cuestionado en su propia institución y repudiado por una gran mayoría de la población, que responde al presidente haciendo planear la sombra de la amenaza? La vicepresidenta Mercedes Araoz no ha dudado en afirmar que Chávarry trata de “amedrentar” al presidente de la República, que intenta liderar, como le corresponde, la lucha contra la corrupción. El primer ministro César Villanueva ha reprochado al Fiscal el incumplimiento de “la debida imparcialidad” exigida por su función. “El cargo es para servir y no para servirse”, concluyó Villanueva.

Incertidumbre en la recta final

Mientras tanto, la campaña de las elecciones municipales y regionales entra con más incertidumbre que nunca a sus días finales. Los reclamos son los mismos en todas las localidades de nuestro país: menos corrupción, más seguridad, mejora del transporte público. Esperemos que el número creciente de candidatos exprese una mayor vocación al servicio público y no la oportunidad de enriquecerse indebidamente con las obras y además beneficiarse de la impunidad.

En el caso de Lima, el Jurado Especial rechazó el pedido de exclusión del candidato Daniel Urresti, condenado por difamación y en espera de una sentencia por el crimen del periodista Hugo Bustíos. Al margen de las personas respecto a las propuestas, varios candidatos son hostiles a la creación de la Autoridad Unica de Transporte Urbano, descontentos de que el ordenamiento de la ciudad se haga reduciendo los poderes de los municipios concernidos directamente, Lima y Callao, pero también de provincias colindantes como Huarochirí. Para algunos el poder de su feudo parece ser más importante que el bien de once millones de ciudadanos.

Novedades en el Metro de Lima

A propósito del transporte urbano, vale la pena destacar la entrada en funcionamiento de trenes con seis vagones en la única línea de metro que funciona en nuestra capital. Desde ahora cada tren con seis vagones podrá transportar 1,200 pasajeros, lo que permitirá superar el medio millón de personas que cada día recorren los 34 kilómetros que van desde Villa El Salvador hasta San Juan de Lurigancho.

No se trata solo de innovación tecnológica y ordenamiento del transporte. Un servicio masivo y eficiente de metro significa sobre todo reducir el número de horas pasadas en vehículos incómodos e inseguros. La mejora del servicio de la línea 1 nos lleva a reclamar que se acelere la construcción de las otras líneas, hoy paralizadas. Y también a lanzar un debate sobre la necesidad de definir una política de subsidio del precio de los pasajes que priorice el transporte público sobre los autos privados.

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