Australia se convierte en el primer país en levantar la encriptación | Fuente: Gewtty Images

Tal como se anunció hace unos días, el gobierno australiano aprobó una regulación a los sistemas de mensajería que funcionan en el país, como WhatsApp de Facebook, iMessages de Apple y los servicios de chat de Google. Esta medida le permite a las autoridades y fuerzas del orden tener acceso a las comunicaciones encriptadas de un sospechoso de crimen. Estos pedidos irán directamente a la empresa responsable de la plataforma, para proceder al levantamiento de sus conversaciones.

A pesar de que el Partido Laborista, facción opositora al oficialismo, declaró inicialmente que solo aceptaría el proyecto de ley si se incluían estrictas limitaciones, fueron retirando estas demandas con la condición de que el gobierno reconsidere sus enmiendas propuestas cuando el próximo gobierno se asiente a principios de 2019. Sin embargo, esta condición es solo un pacto de caballeros y no ha sido firmada, por lo que no se requiere implementar ninguna de las limitaciones propuestas por la Oposición, como reducir el alcance de la norma solo a nivel de la policía federal.

La idea detrás de la aprobación radica en la seguridad interna, pues el gobierno australiano considera que el 95% de sospechosos vigilados por las agencias de inteligencia usan este tipo de plataformas encriptadas. Sin embargo, parte del debate ha buscado explicar el por qué es necesario defender la privacidad y el nivel de encriptación de estos sistemas. Mientras el gobierno aclara que no se requerirá una “puerta trasera” (backdoor en inglés se refiere a accesos extraoficiales diseñados con estos fines), tambien enfatiza que hay algunas alternativas a la encriptación que se pueden implementar en estos servicios. De momento, el gobierno australiano no ha sustentado ningún modelo.

¿Por qué es preocupante?

Desde ahora, y a solicitud de las autoridades australianas, las empresas tecnológicas deben permitir el acceso a conversaciones | Fuente: Getty Images

Esta ley genera un antecedente legal que puede escalar como modelo global. Compañías como Mozilla, Cisco y Apple han criticado la ley en base al impacto de esta legislación en toda la red. Si Apple, por ejemplo, es forzada a construir una vulnerabilidad dentro de su propio producto para beneficiar a una investigación australiana, esto podría ser explotado por gobiernos corruptos o delincuentes digitales a nivel mundial.

Esto, sumado al creciente conflicto entre Huawei y los Estados Unidos, en donde la administración Trump ha ratificado su posición respecto al espionaje del gobierno chino desde las redes de la compañía, provocaría que las empresas que desarrollan tecnología puedan ser baneadas de diferentes mercados al no desarrollar vulnerabilidades o puertas traseras en sus sistemas.

Incluso, las propias empresas australianas “tech” que desarrollan productos similares, tendrían serias desventajas en mercados internacionales por esta legislación. Ninguna empresa en el mundo estaría interesada en comprar productos que ya vengan con una vulnerabilidad desde caja, y ese panorama se puede replicar en todo el planeta.

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