Juan Carlos Ferrando falleció este 5 de mayo, a los 69 años. | Fuente: Facebook / Juan Carlos Ferrando

En el arte de la provocación, Juan Carlos Ferrando fue todo un precursor en el Perú. El menor de un clan fundado por Augusto Ferrando, su padre y leyenda de la televisión peruana, forjó una trayectoria artística como figura señera de los drag queen peruanos.

Según los entendidos, fue el pionero en hacer del transformismo una carrera, y como tal alteró a una pacata sociedad limeña, acostumbrada a darle la espalda a una comunidad de la que, además, el mismo Ferrando sería de sus principales defensores y exponentes.

En sus últimos años, sin embargo, de Juan Carlos solo llegaban noticias acerca de su delicado estado de salud, producto de su dura y larga batalla contra la diabetes. Y este 5 de mayo, con 69 años, su pareja Alfredo Caballero Rayter anunció su muerte a través de su cuenta de Facebook. ¿Quién fue Juan Carlos, el último de los Ferrando? A continuación, una mirada a su vida y legado.

HIJO DE AUGUSTO FERRANDO

Para 1951, Augusto Ferrando aún era un famoso locutor hípico al que le faltaba más de una década para entrar a la pantalla chica de la mano de “Escalera al triunfo” y, después, con “Trampolín a la fama”. Ese año, nació Juan Carlos, el menor de sus hijos, fruto de su relación con su prima Mercedes Ferrando.

De su infancia, Juan Carlos tenía los mejores recuerdos. Rodeado de sus hermanos Augusto ‘Chicho’ y Rubén, alguna vez afirmó para un reportaje del programa “Día D”, sobre aquellos años: “Hemos pasado una vida tan linda con mi familia que no tenerla ahora, por razones obvias, es terrible”.

Pero ser hijo de una celebridad como Augusto Ferrando podía tener sus complicaciones. La principal, no poder abrirse con él y revelarle su homosexualidad en una época que se escandalizaba fácilmente con personas decididas a confesar su orientación sexual.

Tras luchar contra sus propias dudas, Juan Carlos supo encontrar apoyo en Ingerborg Zwinkel, conocida como ‘La Gringa Inga’, uno de los personajes más queridos de “Trampolín a la fama”.

 “A la única persona que me abrí completamente y le conté mi vida, fue a la ‘Gringa Inga’. En mi época, la época hippie, algunos encontraban refugio en la marihuana, pero yo encontré cariño en la ‘Gringa Inga’”, contó en el mencionado reportaje.

PRODUCTOR, DRAG QUEEN Y ALGUNOS ADIOSES

Aunque decidió mantenerse alejado de las cámaras de “Trampolín a la fama”, Juan Carlos Ferrando había heredado, eso sí, una atracción por la pantalla chica. Por esa razón, se graduó de la BBC en producción de cine y televisión.

Su profesión lo llevó a vivir por distintos países, como Suiza, Alemania, Costa Rica, Colombia, Inglaterra y Estados Unidos. Pero a los 22 años, el consentido de Augusto Ferrando ya había cultivado otra carrera: la del drag queen.

Sus primeras presentaciones logró hacerlas bajo la aprobación de su padre, quien pese a no mostrarse de acuerdo con su orientación sexual, alimentó su vocación por el transformismo e incluso la impulsó al darle un espacio en su conocida peña.

Para alguien tan ligado a su familia, la muerte de su hermano ‘Chicho’, debido también a la diabetes, así como la de su hermano Rubén, quien se suicidó por desamor, según contó, produjo una profunda tristeza que lo marcó de por vida. Y una similar suerte corrió cuando la muerte de su padre ocurrió en 1999, tras padecer un cáncer terminal a la vejiga.

MARCHA DEL ORGULLO Y DESPEDIDA

Pese a que era un hecho sabido por todos sus allegados, Juan Carlos Ferrando no había declarado públicamente su homosexualidad sino hasta el año 2000, cuando en plena emisión del programa “Beto a saber”, conducido por Beto Ortiz, contó que llevaba más de 20 años de relación con Alfredo Caballero.

Desde entonces, el menor de los Ferrando soportó el asedio de la prensa sensacionalista. Y tuvo más de un gesto en defensa de su orientación: la primera, y más potente de ellas, fue convertirse en uno de los impulsores de la primera Marcha del Orgullo Gay en Lima en el año 2000.

Hace dos años, en un entrevista con el diario Expreso, Juan Carlos recordó aquel episodio en que, con el apoyo de su hermano ‘Chicho’ Ferrando y el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), pusieron a la luz de toda una sociedad lo orgullosos que se sentían. “En ese momento se comenzó con una pequeña movilización, pero ahora ya se ha institucionalizado y se ha expandido por todo el Perú”, señaló entonces.

Con una carrera artística consolidada y una vocación política por visibilizar los problemas de su colectividad, solo la diabetes pudo poner pausa a las actividades de alguien tan activo como Juan Carlos Ferrando. En los últimos años, sufrió dos paros cardíacos y un infarto cerebral, que le impidió la movilización y lo llevó a depender de su pareja por completo.

Este 5 de mayo, tras la noticia de su muerte, el último Ferrando deja un legado importante en la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI. Y, cómo no, más de una presentación memorable en la de un nutrido grupo de seguidores que lo vio brillar sobre las tablas.

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