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Alimentación saludable: La verdad de las grasas durante la niñez

Dentro de los nutrientes principales para mantener nuestra salud y una alimentación saludable, se encuentran las grasas y que cumplen funciones importantes en el organismo.

La primera función de las grasas es brindar energía para realizar las actividades diarias y debe ser consumida desde los primeros 6 meses para el crecimiento y desarrollo físico, cerebral y del sistema nervioso | Fuente: Freepik/ Gpoint Studio | Fotógrafo: Anna Bizon

Dentro de los nutrientes principales para mantener nuestra salud y una alimentación saludable, se encuentran las grasas, que llevan muchas etiquetas, en su gran mayoría negativas, pero en realidad, cumplen funciones importantes en el organismo. La diferencia entre ser considerada buena o mala, radica en el alimento de donde lo obtenemos, y su calidad.

La primera función de las grasas es brindar energía para realizar las actividades diarias y debe ser consumida desde los primeros 6 meses para el crecimiento y desarrollo físico, cerebral y del sistema nervioso.

En segundo lugar, los ácidos grasos, que son pequeños eslabones de una cadena denominada grasa, son necesarios para formar partes de nuestros órganos, como: la retina del ojo, el sistema nervioso y participa de la conexión y transmisión entre neuronas.

Estos ácidos grasos son esenciales y deben ser previstos a través de la alimentación. Aquí se encuentran los conocidos Omega 3 y Omega 6 (DHA Y ARA), que se recomienda ingerirlos durante el crecimiento para asegurar una mejor formación y funcionamiento del organismo. La primera y mejor fuente de estos ácidos esenciales es la leche materna.

BENEFICIOS DE SU CONSUMO

Por último, la grasa en la dieta facilita la absorción, el transporte y la disponibilidad de las vitaminas liposolubles (A, K, D Y E). Cuando el niño inicia una alimentación complementaria debe continuarse el aporte de grasa y lactancia materna, adicionando alimentos ricos en ácidos grasos como los pescados de carne oscura (bonito, anchoveta) y aceites vegetales (canola, sacha inchi, girasol, palta, aceituna, entre otros).

A medida que el niño crece se le puede brindar nueces, maní y semillas de girasol que aportan también ácidos grasos beneficiosos para nuestra salud.

El secreto radica en conocer cuáles son las fuentes más saludables, incorporarlas en preparaciones al vapor, guisados, acompañando de vegetales, y conocer las grasas que debemos evitar consumir en exceso porque pueden ocasionar problemas serios como sobrepeso, obesidad, deficiencias cardiacas, etc. No debemos consumir: embutidos, snacks, preparaciones fritas. Es recomendable no eliminar la grasa de la dieta de un niño, pero debemos incorporarlas de manera frecuente, siempre y cuando vengan de una fuente rica y saludable.