El ejercicio no es solo para verse bien, también es la clave para pensar mejor, dormir bien y sentirse más feliz. En este Día Mundial de la Actividad Física, conoce por qué moverte puede cambiar tu salud por completo.
Sentirse agotado después de una jornada laboral, sin energía, con la mente dispersa o el ánimo por los suelos, es algo que muchas personas experimentan a diario. A veces, la solución parece lejana, pero hay una herramienta simple, gratuita y que está al alcance de todos que puede marcar la diferencia: la actividad física.
En el marco del Día Mundial de la Actividad Física, que se celebra cada 6 de abril, es importante recordar que mover el cuerpo no solo fortalece los músculos y cuida el corazón, sino que también mejora significativamente la salud mental y emocional. Así lo explica Bernardo Flores, instructor deportivo del Instituto Peruano del Deporte (IPD).
¿Por qué el movimiento transforma?
Numerosos estudios científicos han demostrado que la actividad física ayuda a liberar endorfinas, conocidas como “las hormonas de la felicidad”, que tienen un efecto positivo sobre el estado de ánimo, reducen el estrés y combaten la ansiedad. A nivel físico, mejora la circulación, regula el peso corporal, fortalece el sistema inmunológico y previene enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Según el instructor deportivo del IPD, no se trata de correr una maratón ni de ir al gimnasio todos los días. Lo importante es comenzar por algo, y para eso, conocer los distintos niveles de actividad física puede ser clave.
¿Qué tipo de actividad física puedes hacer?
Bernardo Flores detalla que existen tres niveles:
- Ligera: incluye acciones cotidianas como caminar dentro de casa, conversar o trasladarse caminando al trabajo. Aunque no produce un gran impacto en la salud, es un buen punto de partida para adoptar hábitos más activos.
- Moderada: implica un poco más de esfuerzo, como caminar a paso rápido, montar bicicleta de forma suave o trotar a ritmo controlado. Aquí ya se comienzan a notar beneficios físicos y mentales.
- Vigorosa: corresponde al entrenamiento como tal, con rutinas más intensas, ejercicios de fuerza o deportes exigentes. Este nivel produce cambios más significativos en la salud integral.
Flores subraya que la recomendación general es realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Puede parecer mucho, pero dividido en sesiones de 30 minutos cinco veces por semana, resulta completamente alcanzable.
No existe impedimento
No es necesario tener una membresía en un gimnasio ni invertir en equipos costosos. “Podemos empezar desde casa, con rutinas sencillas, baile, aeróbicos o simplemente caminar más seguido. Lo importante es moverse y disfrutarlo”, señala Flores. También recomienda encontrar una actividad que resulte cómoda y gratificante, porque eso asegura mayor constancia.
Además, la actividad física puede convertirse en una práctica familiar. “Un adulto puede incentivar a su hijo a salir a jugar, a correr o hacer ejercicios al aire libre. Es una forma de compartir tiempo de calidad y cuidar la salud de todos”, dice.
Ellos también pueden y deben moverse. El instructor del IPD sugiere rutinas suaves, con el apoyo de una silla o banca, para trabajar estiramientos y ejercicios de fuerza leve que activen los músculos sin riesgo de lesiones. Lo importante es que la actividad esté adaptada a sus capacidades.
En resumen, moverse es mucho más que una cuestión estética. Es una forma real y efectiva de cuidar la salud física y emocional, sin importar la edad o condición física. Este 6 de abril puede ser una buena oportunidad para comenzar, paso a paso, a construir una vida más activa y plena. “Partimos de algo, aunque sea caminar. Desde ahí ya es posible formar un hábito saludable”, concluye Flores.
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