El TDAH es una condición que afecta a miles de niños. Conoce sus síntomas, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen para mejorar su calidad de vida.
¿Hasta qué punto la energía inagotable de un niño inquieto puede ser un signo de algo más? Padres y docentes suelen notar que algunos menores no pueden quedarse quietos, interrumpen constantemente o tienen dificultades para concentrarse, pero no siempre saben si se trata de una simple personalidad activa o de un trastorno del neurodesarrollo.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición que, si no se detecta a tiempo, puede afectar el rendimiento académico y la vida social de un niño. El Dr. Carlos Méndez Dávalos, neuropediatra del Instituto Nacional de Salud del Niño - San Borja (INSN-SB), explica que el TDAH es una alteración del neurodesarrollo que se caracteriza por la hiperactividad, la impulsividad y la desatención.
Causas y diagnóstico
Si bien la causa exacta del TDAH aún no se ha determinado, se ha identificado que tiene un componente genético significativo. Investigaciones han demostrado que factores como la exposición a sustancias tóxicas durante el embarazo, el parto prematuro y el bajo peso al nacer también pueden estar relacionados con su desarrollo.
El diagnóstico se basa en una evaluación realizada por un profesional de la salud mental, ya que no existe una prueba única para detectarlo. Se hacen cuestionarios, entrevistas y observaciones del comportamiento en entornos como el hogar o la escuela.
Según Méndez Dávalos, para confirmar el diagnóstico, los síntomas deben aparecer antes de los 12 años, persistir al menos seis meses y manifestarse en más de un entorno (hogar, escuela, iglesia, etc.), afectando el rendimiento académico y la vida social.
Síntomas y tipos de TDAH
El TDAH se presenta de distintas formas según la persona y la etapa de la vida. Se reconocen tres tipos principales:
- Predominantemente inatento: Dificultad para concentrarse, olvidar tareas, perder objetos con frecuencia y problemas para seguir instrucciones.
- Predominantemente hiperactivo-impulsivo: Inquietud constante, dificultad para permanecer sentado, interrupciones frecuentes en conversaciones y tendencia a actuar sin pensar en las consecuencias.
- Combinado: Presentan una mezcla de ambos síntomas y es el tipo más común, sobre todo en varones.
En la infancia, el TDAH suele manifestarse en la etapa escolar, afectando la atención, la impulsividad y el comportamiento. Durante la adolescencia, puede derivar en problemas emocionales como ansiedad o depresión, en muchos casos debido a la baja autoestima generada por dificultades en el rendimiento académico y la interacción social.
Tratamiento y manejo del TDAH
El tratamiento del TDAH suele incluir un enfoque multidisciplinario que combina:
- Terapia conductual: Ayuda a modificar patrones de comportamiento, mejorar la organización y desarrollar estrategias para manejar la impulsividad.
- Medicación: Fármacos como los estimulantes (metilfenidato o anfetaminas) pueden mejorar la concentración y reducir la hiperactividad e impulsividad.
- Estrategias educativas y sociales: Adaptaciones en la escuela y la vida social pueden facilitar la concentración y organización.
- Apoyo familiar: La información y acompañamiento de la familia son fundamentales para un adecuado manejo del trastorno.
Si bien actividades como el deporte pueden ayudar a reducir la hiperactividad y la música puede mejorar la atención, "no reemplazan el tratamiento médico", señala el especialista.
Mitos sobre el TDAH
¿El TDAH afecta la inteligencia? El Dr. aclara que "el TDAH no está relacionado con una menor capacidad intelectual. Un niño con este trastorno puede tener un coeficiente intelectual normal o incluso superior". Sin embargo, es posible que algunos presenten trastornos específicos del aprendizaje, como dislexia o dificultades para leer y escribir.
¿El TDAH se hereda? Según Méndez Dávalos, se ha identificado una predisposición genética: si un familiar de primer grado (padre, madre o hermano) tiene TDAH, existe una mayor probabilidad de que el niño también lo desarrolle.
¿Los medicamentos son para siempre? No necesariamente. El tratamiento con fármacos se recomienda a partir de los seis años y su duración depende de la evaluación médica y la respuesta del paciente. "Algunos niños pueden reducir la dosis o suspender el medicamento si alcanzan los objetivos de tratamiento", menciona.
Finalmente, hay que tener en cuenta que el TDAH no es un capricho ni una excusa para el mal comportamiento. Es una condición real que, con el apoyo adecuado, permite a los niños desarrollarse plenamente y aprovechar su potencial. La concienciación es clave para garantizar una mejor calidad de vida para quienes viven con TDAH y sus familias.
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