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COVID-19: ¿Qué sabemos hasta el momento de la aplicación de la segunda dosis de refuerzo?

Inició la aplicación de la cuarta dosis de las vacunas contra la COVID-19 a adultos mayores de 70 años y a pacientes inmunosuprimidos en Lima y Callao. Esto es lo que sabemos sobre esta segunda dosis de refuerzo.

COVID-19 y cuarta dosis: ¿Qué sabemos hasta el momento de la aplicación de la segunda dosis de refuerzo? | Fuente: AFP

El pasado 4 de abril, el Perú se sumó a otros países del mundo, como Israel, en dar inicio con la aplicación de la cuarta dosis de la vacuna contra la COVID-19 a personas con inmunosupresión y adultos mayores de 70 años de Lima y Callao. A este grupo, de acuerdo al esquema de vacunación contra el SARS CoV-2, se le aplicará la vacuna elaborada por Pfizer o Moderna, después de cinco meses de recibir la tercera dosis (o primera dosis de refuerzo).

¿Qué sabemos hasta el momento sobre la cuarta dosis? El doctor José Luis Cabrera, neumólogo de Clínica Internacional, comenta que la decisión de los gobiernos de algunos países del mundo para empezar a aplicar la cuarta dosis “de momento se basa más en estudios preliminares que en evidencia científica concreta”.

“Hay evidencias que muestran que los niveles de protección de las vacunas también con la cuarta dosis comienzan a disminuir en el tiempo. Esta disminución en la protección es más llamativa en ciertas poblaciones, según grupos de edad y de comorbilidades”, comenta.

Por su parte, Iván Bernuy Rodríguez, médico especialista en medicina de emergencias y desastres de la Universidad Wiener, comenta que existen algunos estudios que se vienen llevando a nivel internacional, en Europa o Estados Unidos, donde se ha tratado de evaluar una cuarta dosis después de cinco a seis meses de haber recibido la última dosis.

“En características como la formación de anticuerpos y la seguridad de estas vacunas, los datos que se han podido observar es que sí son seguras y sí aumentan la capacidad de formación de anticuerpos contra virus del COVID-19 y muchas de sus variantes, por tanto podemos concluir que hasta la fecha, la aplicación de una cuarta dosis puede ser segura y también que sí aumenta la capacidad de defensa del organismo frente a este virus. Existen ya algunos países que vienen aplicando una cuarta dosis en América Latina, como Chile y Ecuador que ya tienen dentro de su programa la aplicación de una cuarta dosis”, agrega.

El médico general Martín Alor, director médico de RIMAC, comenta que, en general, lo que se conoce es que la inmunidad generada con el esquema completo de vacunación empieza a decrecer en los meses siguientes a la aplicación.

“Si bien esto no necesariamente significa que aumenta la probabilidad de contagio o enfermedad grave, si es recomendable la aplicación de un boost o refuerzo. Se ha demostrado que la aplicación de refuerzos (tercera dosis o cuarta dosis) incrementa la inmunidad y se sabe que las personas que han recibido refuerzos mantienen un riesgo bajo de hospitalización o de generar casos graves”, menciona.

ADULTOS MAYORES DE 70 AÑOS Y PACIENTES CON INMUNOSUPRESIÓN

El doctor Cabrera añade que los grupos en que se ha descrito una disminución más evidente de la protección contra formas severas de la enfermedad son los de adultos mayores de 65 a 70 años, personas que tienen problemas de inmunesupresión, es decir, personas transplantadas, bajo tratamientos de quimioterapia por cáncer o algunas condiciones que compromete la defensa como el VIH/Sida avanzado.

“Hay un estudio hecho en población israelí en la que personas de más de 60 años que reciben una cuarta dosis, en comparación con aquellos que recibieron tres dosis, tienen una protección de 80% ante mortalidad por COVID-19. Por otro lado, estudios en Estados Unidos muestran que las personas adultas mayores tienen una disminución de la protección contra el COVID-19 que los que acaban de recibir la tercera dosis. Esta protección baja a los 3 o 4 meses a 78%. Se conoce de manera preliminar que hay ciertas características que producen que en algunas poblaciones disminuya la protección”, agrega.

El doctor Bernuy sostiene que por la característica que tienen este grupo poblacional, los pacientes mayores de 60 años y con comorbilidades como diabetes, cáncer, etc., “cuando el virus ingresa a su organismo estas defensas bajas pueden ser susceptibles a presentar una enfermedad grave, por lo que es mejor tratar de que estas personas tengan anticuerpos previo al ingreso de la enfermedad y esto se logra básicamente con las vacunas”.

“El esquema de vacunación todavía no está bien descrito, pero algunos estudios han visto que después de seis meses aproximadamente los anticuerpos que nos sirven de defensa contra estos virus vienen siendo disminuidos en cantidad, y por ende, sería bueno tratar de reforzar con otra dosis de vacuna. Básicamente por eso es que este grupo poblacional es el primero en recibir esta dosis, pero eso no implica que después la población general podrían recibir una cuarta dosis, de acuerdo a las evaluaciones y estudios que se vienen dando”, señala.

El doctor Alor comenta que “la disminución de la respuesta inmune pasados unos meses de la aplicación de las vacunas es más notorio en adultos mayores y en inmunosuprimidos”.

“Esto debido a que este grupo de por sí tiene un sistema inmune más vulnerable, por lo tanto se benefician más de las dosis de refuerzos. Ya hay estudios clínicos que muestran que una cuarta dosis en este grupo de personas disminuye el riesgo de enfermedad severa y es efectiva incluso contra la variante ómicron. Respecto a la vacuna a aplicar, los estudios han mostrado también que los refuerzos aplicados con marcas distintas a las utilizadas inicialmente en el esquema regular potencia la inmunidad. Considerando que buena parte de nuestra población no recibió Pfizer o Moderna inicialmente, es una buena estrategia aplicarla como refuerzos”, menciona.

Finalmente, el doctor Alor resalta que “existen varios países como Israel, Chile y Dinamarca que ya vienen aplicando la cuarta dosis”.

“La FDA ha aprobado la cuarta dosis para las vacunas de Pfizer y Moderna. Un punto importante y que se ha visto en dichos países es que no se debe bajar la guardia en cuanto a la aplicación del esquema inicial y la tercera dosis. La velocidad y porcentaje de cobertura cae mientras más dosis se aplican. Lo importante es cumplir con el objetivo de inmunizar con esquemas completos a la mayor cantidad de personas y mantener las medidas de bioseguridad de acuerdo a la normativa local”, finaliza.

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