Diez señales de alerta para actuar frente al suicidio

Según la Organización Mundial de la Salud, casi 800 mil personas se suicidan al año en el mundo. Aprendamos a reconocer las señales de alerta que nos ayudan a identificar a personas en riesgo.

Depresión | Fuente: Getty Images. | Fotógrafo: sdominick

El suicidio es una de las 20 causas de muertes con mayores cifras a nivel mundial. Las cifras son alarmantes: por cada suicidio hay 20 intentos. Yuri Cutipé, director de Salud Mental en el Ministerio de Salud, explica que según cifras oficiales las mujeres son las que más intentan cometer suicidio (principalmente por casos de violencia) pero son los varones quienes logran autoeliminarse pues usan métodos más letales, como armas.

La ansiedad y la depresión, cuyas cifras aumentan en generaciones jóvenes, afectan sin tener en cuenta la clase socioeconómica o el género. Reconocer las señales de riesgo es clave. El psicólogo especialista en adolescentes y jóvenes, Christian Martínez explica que el alejamiento de su círculo familiar y amical más cercano podría ser un punto importante para reconocer los primeros síntomas de una tendencia depresiva que puede llevar al suicidio.

 

Depresión | Fuente: Getty Images

Entre los principales señales de alerta podemos enumerar:

- Depresión por diversas causas: problemas socioeconómicos o desempleo y dificultad de obtener un nuevo puesto laboral. Ansiedad.

- Evasión de participar en actividades sociales y dificultad de entablar relaciones interpersonales. 

- Escasa habilidad de solución de problemas frente a las dificultades. Poca habilidad de solución de problemas frente a las dificultades.

- Problemas de identidad y aceptación.

- Carencia de patrones familiares destructivos e historia familiar con acontecimientos traumáticos en la niñez temprana. Además de psicopatología de los padres (desórdenes psiquiátricos) o antecedentes familiares de suicidios e intentos de suicidio.

- Consumo de alcohol y drogas.

- Violencia familiar y peleas frecuentes entre los padres.

- Expectativas demasiado altas o bajas hacia el futuro de los hijos. Además de rigidez de pensamiento. Sentimientos de inferioridad.

- Cambios de humor: momentos de enojo o agresividad que surgen de manera inesperada. Alta impulsividad e irritabilidad.

- Bullying y acoso escolar.