El senador demócrata Cory Booker estableció un nuevo récord en el Senado de Estados Unidos al ofrecer un discurso de más de 25 horas de pie, convirtiéndose en la intervención más larga de la historia de la cámara. En su maratónica exposición, Booker expresó su firme oposición a las políticas del presidente Donald Trump.
El senador demócrata Cory Booker captó la atención mundial al ofrecer un discurso de 25 horas y 5 minutos ininterrumpidos en el Senado de Estados Unidos. En este extenso monólogo, Booker expresó una firme y abierta protesta contra las políticas implementadas por el presidente Donald Trump, alineándose con lo que se ha denominado el "movimiento de resistencia".
El legislador por Nueva Jersey comenzó su discurso a las 7:00 p.m. del lunes y lo culminó a las 8:05 p.m. del martes, logrando superar el récord previamente establecido en 1957 por el republicano Strom Thurmond.
Las reglas del Senado de Estados Unidos otorgan a los senadores la posibilidad de hablar durante el tiempo que deseen para expresar su punto de vista sobre cualquier tema de su interés, bajo dos condiciones estrictas. La primera es que deben permanecer de pie durante todo el tiempo que dure su intervención; y la segunda, no pueden ser interrumpidos en ningún momento, ni siquiera para atender necesidades básicas como ir al baño.
¿Cómo preparó Cory Booker su cuerpo para dar un discurso récord?
Para prepararse físicamente para su histórico discurso de 25 horas, Cory Booker siguió una serie de consejos proporcionados por su médico personal. El primer consejo fue que debía dormir lo máximo posible en los días previos al evento, lo que le permitiría mantenerse lúcido y enfocado durante toda la duración de su intervención.
En segundo lugar, se le recomendó practicar el ayuno intermitente durante la semana previa, con el fin de acostumbrar a su cuerpo a no recibir alimento, lo que le ayudaría a resistir la falta de comida durante el maratónico discurso. Finalmente, Booker tuvo que dejar de tomar líquidos la noche anterior, una medida crucial para evitar tener que interrumpir su intervención por razones fisiológicas. Estos preparativos fueron clave para que el senador pudiera mantenerse en pie y hablar sin interrupciones durante más de un día completo.
Durante las 25 horas y cinco minutos de su discurso, Cory Booker solo tomó dos pequeños sorbos de agua; sin embargo, después de aproximadamente 15 horas de hablar de pie, comenzó a sufrir calambres, probablemente como resultado de un trastorno en sus electrolitos debido a la deshidratación y la falta de alimentos. Además, es probable que el ayuno prolongado haya desencadenado en él un cuadro de acidosis metabólica, una condición en la que el cuerpo se vuelve ácido debido a la falta de nutrientes, lo que provoca que empiece a quemar el azúcar almacenado en el hígado.
Tras un evento tan exigente como su discurso de 25 horas, el cuerpo de Cory Booker necesitaba una recuperación cuidadosa. El primer consejo médico que recibió fue buscar un lugar para sentarse y descansar, lo que le permitiría aliviar la tensión acumulada en su cuerpo. En segundo lugar, se le recomendó tomar líquidos, especialmente caldo de pollo con sal, ya que ayuda a reponer los electrolitos perdidos durante tantas horas de esfuerzo físico y deshidratación. Por último, y quizás lo más obvio, Booker debía dormir para permitir que su cuerpo se recuperara por completo del agotamiento extremo.
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