Josué Soto y Rolf Torres Lizárraga, creadores de platos biodegradables fabricados a base de hojas de plátano. | Fuente: Ministerio de Producción

En el Perú, una serie de productos fabricados con poliestireno (conocido como Tecnopor) son usados diariamente, sobre todo como envases térmicos de alimentos y bebidas, y también utilizados en los eventos festivos de distintas regiones del Perú. Este material, como todos los productos plásticos, es también un derivado del petróleo y tarda aproximadamente 500 años en deshacerse. Además, según añade la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la mayoría de estos artículos nunca llega a descomponerse.

Este producto, fácilmente adquirido para consumo personal como masivo, tiene efectos nocivos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), clasifica al poliestireno dentro de su listado de grupos de riesgo, donde se encuentran los elementos cancerígenos, habiendo ya demostrado que este material aumenta el riesgo de cáncer en animales.

En nuestro país, a lo largo de este año, el Ministerio de la Producción puso en marcha una iniciativa que busca reducir el uso de plásticos y envases de poliestireno con el objetivo de promover el consumo responsable. Así aparece Chuwa Plant, un emprendimiento de los peruanos Josué Soto y Rolf Torres Lizárraga, que ofrece platos biodegradables a base de hojas del plátano de la Amazonía.

A diferencia de los platos de poliestireno, los productos de Chuwa Plant son biodegradables | Fuente: Chuwa Plant

A diferencia de los envases fabricados con poliestireno, que se descomponen en un tiempo mayor a 500 años y ocasiona graves problemas para la flora y fauna de los océanos, Chuwa Plant no es cancerígeno y resiste altas temperaturas. Además, puede llegar a degradarse de forma natural hasta en un máximo de 60 días.  

Emprendimiento sostenible

Chuwa Plant trabaja directamente con pequeños productores de nuestra Amazonía, a quienes les ofrecen un precio justo y capacitación técnica para aprovechar las mermas del cultivo de plátano. Estos platos son una opción eco amigable, ya que no necesitan talar árboles de plátano ni arrancar sus hojas. Ellas se desprenden cuando sus dueños retiran los racimos frutos del árbol de plátano.

A la fecha, Josué y Rolf, han conseguido introducir el uso de su novedoso producto en fiestas costumbristas y patronales de diversas regiones del país, haciendo su emprendimiento un negocio rentable. También planean ingresar a restaurantes naturales y bodegas ecológicas.

 

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