infancia
Brindar a las niñas y niños el mejor comienzo en la vida aumenta las probabilidades de que se conviertan en personas que contribuyen al desarrollo de la sociedad. | Fuente: Shutterstock

La estimulación temprana durante la primera infancia ayuda a fortalecer el cuerpo y a desarrollar las emociones y la inteligencia de los más pequeños. Estas actividades integradas a su juego diario establecen las bases para su desarrollo pleno, su aprendizaje y participación social.

Sin embargo, pese a que es importante llevar a cabo estas tareas de estimulación y crecimiento en un ambiente tranquilo y seguro, actualmente vivimos una coyuntura sumamente estresante que ha impactado también en la salud mental de las familias. Además, los menores también han reaccionado a la incertidumbre con dificultades para dormir, dolor de estómago, mojando la cama o presentando cambios bruscos de ánimo como estando enojados o con miedo todo el tiempo.

Ante esto, es normal que los padres, madres y cuidadores se sientan estresados, preocupados y experimentando una difícil convivencia en su hogar. La crianza, el cuidado de los niños y niñas e incluso el propio bienestar se convierten en grandes desafíos. Por ello, UNICEF ha elaborado consejos que pueden ayudarte a hacer más llevadero este tiempo.  

1. Confía en tu capacidad de criar, cuidar y adaptarte a los cambios. La crianza en sí misma requiere una constante adaptación a los cambios de los niños y niñas. Recuerda que ya lo has hecho antes, y sin duda podrás hacerlo también en esta situación.

2. No es necesario llenar el día de actividades familiares. El hecho de que estén juntos en casa todo el tiempo, no significa que tengan que hacer todo juntos ni pasarse el día organizando actividades entretenidas para hacer.

Los niños y niñas también necesitarán espacio para jugar por su cuenta, concentrarse solos en algo que les parezca interesante o incluso no hacer nada especial. Cuando hagan cosas juntos, intenta que sea algo que también sea entretenido para ti.

3. Sé flexible. Las circunstancias excepcionales requieren medidas excepcionales y el cambiar ciertas reglas para facilitar la convivencia durante este período no te convierte en mal padre, madre o cuidador.

Los acuerdos de convivencia se pueden revisar en conjunto y quizás algunos no resulten muy apropiados en esta situación o surjan otros nuevos. Sin embargo, es importante que todos conozcan las reglas y las respeten.

4. Identifica lo que puedes ceder y lo que no. Haz una lista de los comportamientos que sientes que puedes tolerar e identifica los dos o tres en los que te parece que no puedes ceder. Comunícales a tus hijos que hay temas con los que serás más flexible (por ejemplo, el desorden en la habitación, algunos horarios) pero que seguirás siendo muy firme con otros comportamientos (por ejemplo, no habrá violencia entre hermanos).

5. Todos pueden ayudar. No tengas miedo de involucrar a tus hijos e hijas, cada uno en virtud de su edad y desarrollo. Explícales la novedad de la situación, y vean cómo pueden repartirse las tareas del hogar.

Recuerda que esta es una gran oportunidad para desarrollar también la ayuda mutua, la redistribución de tareas domésticas y la colaboración familiar.

6. Haz rutinas o planes para pocos días. Algo que puede ayudar es acordar algunas rutinas o planes para los días que vienen. No intentes tener certezas más allá de eso, ya que estás viviendo un tiempo excepcional y la flexibilidad es importante. Así que, si es necesario cambiar las rutinas o algún plan, hazlo sin remordimientos.

7. No intentes hacer todo a la perfección. En esta situación no te exijas ser él o la mejor en tu trabajo al mismo tiempo que intentas convertirte en un perfecto maestro para la educación de tus hijos y resuelves tus responsabilidades domésticas.

Intentarlo puede llevarte al agotamiento, por lo que es importante que elijas metas posibles de cumplir, seleccionar lo que puedes ir haciendo, y ajustar las expectativas respecto a lo que está en tus manos hacer.

8. Está bien sentirse desbordado. Cuando sientas que te estás desbordando, haz una pausa, y toma un poco de aire. Sé paciente contigo mismo, recuerda que estás viviendo una pandemia sin precedentes y estás haciendo lo mejor que puedes.

9. Pide ayuda si sientes que la necesitas. Si crees que una situación te está superando, pide ayuda dentro de casa, a un familiar o a un amigo. No tengas miedo a pedir ayudar, eso es ser valiente y honesto consigo mismo.

10. Dedícale tiempo a cada uno de tus hijos o hijas. Aunque sea por 20 minutos diarios a cada uno, sin importar su edad. Puedes establecer un horario para cada uno y preguntarles qué quieren hacer durante ese tiempo, dentro del espacio del hogar.

¿Qué hacer si los pequeños se portan mal?

Recuerda que todas las niñas y niños se portan mal en algún momento, sobre todo porque al ser tan pequeños perciben cuando hay cambios a su alrededor y pueden sentir las emociones de los adultos que los rodean; pero como no siempre entienden lo que sucede, esto les genera ansiedad, preocupación y miedo.

Es necesario tener paciencia y entender que los cambios de comportamiento en los niños y niñas durante la emergencia son esperables.
Es necesario tener paciencia y entender que los cambios de comportamiento en los niños y niñas durante la emergencia son esperables. | Fuente: Shutterstock

Cuando veas el mal comportamiento venir, puedes distraerlo, cambiar de actividad y también hacerle saber que cualquier mal comportamiento tiene una consecuencia. Una vez que la consecuencia se ha cumplido, dale una tarea o actividad que le guste y reconócele lo bien que la hizo.

Asimismo, trata de mantenerte positivo frente a estas situaciones. Usa un lenguaje positivo y calmado para dirigirte a tu hijo o hija, pídele que haga sus tareas de una manera amable, en lugar de con regaños u órdenes. Además, antes de pedirles que hagan, analiza si están en posibilidad de cumplirlas de acuerdo a su edad.

Finalmente, no olvides que muchas personas se sienten estresadas y preocupadas como tú. Busca a alguien con quien puedas hablar y que te haga sentir mejor. Toma una pausa cuando te sientas irritable y también mantente atento a tu bienestar, buscando momentos agradables para ti y actividades que puedas disfrutar cuando tus hijos o hijas se encuentren jugando independientemente o dormidos.