"El Quijote" juega un rol esencial tras la simbología de la película "El hoyo". | Fuente: IMDB

De su paso por el Festival de Toronto a la plataforma Netflix, el camino de “El hoyo” puede considerarse un ascenso imparable. Y es que, durante los días de confinamiento, la ópera prima de Galder Gaztelu-Urruti se ha convertido en todo un éxito para el gigante del streaming.

Es, por ahora, la cinta de la que todo el mundo está hablando. Esto se debe, en parte, a la cantidad de alegorías que se presentan a lo largo de todo el metraje y, también, a un final que deja a los espectadores en la más absoluta incertidumbre, ansiosos por hallar una explicación a su enigma.

Precisamente, sobre este punto ha corrido mucha tinta, puesto que más de uno ha interpretado el mensaje de "El hoyo" de diversas maneras. En este artículo trataremos de darle una nueva mirada, pero a partir de un elemento clave en la trama: la inclusión de la novela “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes Saavedra. Eso sí, contiene spoilers, por lo que si aún no la has visto, podría arruinarte la experiencia.

LA CITA DEL QUIJOTE

Miguel de Cervantes estuvo preso en 1597 por una supuesta malversación de fondos públicos. Durante aquella temporada de encierro, el escritor español escribió “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, fundando así la novela.

Así, como si el libro fuese de la mano de un preso hacia otro, el personaje Goreng (Iván Massagué) decide llevar esta novela a la prisión para sus días de encierro. Hacia el final de la cinta, cuando él y su compañero Baharat encuentran a la niña en el último nivel del Centro Vertical de Autogestión, lee por última vez “Don Quijote.

El pasaje, enunciado por Goreng, dice: “El grande que fuera vicioso, será vicioso grande y el rico liberal será un avaro mendigo. Que al poseedor de las riquezas no le hace dichoso tenerles, sino gastarlas. Y no el gastarlas como quiera, sino saberlas bien gastar". Pero estas tres oraciones son la punta de un iceberg, la pista que lleva a la parte que no lee Goren y reza:

Al caballero pobre no le queda otro camino sino el de la virtud, siendo afable, bien criado, cortés y comedido, y oficioso, no soberbio, no arrogante no murmurador, y, sobre todo, caritativo…". Aquel caballero, por tanto, es Goreng y también Baharat.

De acuerdo con la revista Esquire, el mensaje de fondo es que “no podemos cambiar a la sociedad, solo podemos cambiarnos a nosotros mismos”. De allí que una responsabilidad humana, patente en la cinta también conocido como "The Platform" sea “llevar la vida de la virtud”.

Las transformaciones suelen darse a largo plazo. Y, como apunta la revista, lo mencionan más de un personaje de “El hoyo”, desde Trimagasi a Imoguiri, y se reflejan también en actos, como el de Miharu al buscar a su hijo.

EL MENSAJE DE CERVANTES

Pero “El Quijote” juega también otro papel a lo largo de la película. Y es el hecho de que quien lo lleve sea el mismo Goreng. Lo dice Trimagasi durante un momento del filme, cuando le responde al protagonista: “Usted es de los que creen que todo lo que hace la Administración está mal”.

En cierta medida, el prisionero de "El hoyo" es una personificación del idealismo, del mismo modo en que el viejo de la triste figura, que durante una época en que los caballeros han desaparecido del mundo, se lanza a “desfacer entuertos” que tan solo viven en su imaginación.

Frente a este escenario, los paralelismos se caen de maduros. ¿Es la niña una alucinación al igual que los molinos de viento que el Quijote ve como gigantes? ¿Puede ser Baharat un trasunto de Sancho Panza, fiel acompañante de Goreng en una empresa que, a todas luces, parece inalcanzable?

De acuerdo con Esquire, “la niña es el mensaje” de que todos los seres humanos tenemos la capacidad de ser virtuosos. Más de 400 años después, el mensaje de Cervantes continúa resonando en las ficciones contemporáneas.

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