Los colegios no pueden impedir el ingreso de los alumnos que mantengan alguna deuda, ni condicionar evaluaciones al pago de pensiones. | Fuente: WWF

1. Evalúa tu capacidad de gasto

Un punto importante en la elección del colegio es la capacidad de gasto de la familia. Por ello, Gabriel Quevedo, jefe de la Oficina de Control y Seguimiento del Ministerio de Educación, advirtió que los colegios privados tienen la capacidad de retener el certificado de estudio del menor, si no se cumple con el pago de la pensión.

“Si no puedo realizar los pagos, la institución educativa tiene derecho a retener los certificados y (como padre) me pueden llevar a un proceso judicial para cobrarme la deuda (…) Si quiero un colegio privado tengo que ver cuánto puedo pagar”, señaló.

Recordó que la matrícula en los colegios públicos es gratuita y el pago de uniformes, de útiles escolares o donaciones no son obligatorios, así como la inscripción en la Asociación de Padres de Familia (Apafa). En este último caso, la cuota máxima es de 57 nuevos soles (el 1,5% de la UIT).

2. Identifica los pagos a realizar

En el caso de los colegios privados o particulares, manifestó que son tres los pagos obligatorios que se deben hacer: primero, la cuota de ingreso que se paga solo una vez y no tiene monto máximo; segundo, el valor de la matrícula que no puede exceder el valor de la pensión y es anual; y tercero, la pensión que no se debe pagar adelantado, sino una vez recibido el servicio. "Otros costos dependen del reglamento interno que son parte del contrato que firme el padre con la entidad privada", indicó Quevedo.

3. Identifica el perfil del colegio

La primera etapa consiste en elegir el perfil del colegio: si es público, privado, personalizado, bilingüe, religioso, pre-universitario, si destaca en el arte, la ciencia, la investigación, etc.

4. Verifica lo que promete el colegio

“El segundo paso es verificar lo que ofrecen y eso implica conversar con padres de familia que ya tienen o tuvieron alumnos en ese colegio, alumnos o ex alumnos que permitan a uno tener una idea de que en ese colegio se hacen las cosas que se ofrecen”, indicó.

En tercer lugar está la visita al colegio. “Si un padre no puede visitar un colegio, debe estar loco para matricular ahí a su hijo (…) Es en ese momento en que el padre puede sentir si ese es el lugar para su hijo”, comentó Trahtemberg.

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