vivienda formal
Para el 2023 se corre el riesgo de padecer cortes en el desembolso de subsidios por falta de recursos, señalaó Capeco | Fuente: ANDINA

En los últimos años el presupuesto inicial destinado por el Estado para financiar los programas Techo Propio y Mivienda se acaban aproximadamente a mitad de año y mientras se piden más recursos se afecta las colocaciones del crédito orientado a las familias de menores recursos. afirmó la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO).

Advirtió que “para el 2023 se corre el riesgo de padecer cortes en el desembolso de subsidios por falta de recursos, lo que afecta la predictibilidad y la eficiencia en el desarrollo del mercado de vivienda social”.

“Para el año 2021 inicialmente destinaron S/ 843 millones, pero al final tuvieron que desembolsar más recursos por un total de S/ 1500 millones. Para este año, el presupuesto inicial fue de S/ 614 millones y estamos ahora en S/ 1200 millones. Todo el dinero que destinan para financiar los programas Techo Propio y Mivivienda se utiliza”, precisó  para RPP, Guido Valdivia, presidente de Capeco.

Para el próximo año el panorama no sería diferente, considerando que, según Capeco, se ha destinado S/ 1000 millones, es decir, S/ 200 millones menos del total de recursos que se viene utilizando este año.

“La historia es la misma, destinan menos dinero de lo que se invirtió el año anterior. Esto conlleva a que a mediados de año los proyectos de vivienda entran en una situación de incertidumbre. La oferta de vivienda se restringe porque los promotores no saben si van a tener recursos. Si no hay oferta, no hay venta”, resaltó Valdivia.

autoconstrucción
4 de cada 10 viviendas nuevas producidas cada año en el Perú urbano son inadecuadas o informales. La oferta de viviendas formales es de solo 43 mil. | Fuente: ANDINA

Promover la construcción de viviendas formales

El pedido de destinar anualmente más recursos para financiar viviendas sociales se entiende considerando que en el Perú la demanda anual por vivienda nuevas supera la oferta.

En las ciudades del Perú se producen 128 mil viviendas al año, mientras que la demanda de viviendas nuevas es de 142 mil, lo que significa que aun con el ritmo actual de construcción, estarían faltando alrededor de 14 mil nuevas viviendas al año para acomodar a toda la demanda potencial, señaló Álvaro Espinoza, investigador adjunto de GRADE, al ser consultado por RPP.

El investigador resalta la importancia de promover la construcción de viviendas formales como lo hacen los programas estatales, esto considerando que “4 de cada 10 viviendas nuevas producidas cada año en el Perú urbano son inadecuadas o informales”.

La producción formal de vivienda, que asciende a poco más de 43 mil unidades, cubre solo la tercera parte de la oferta total anual: 23 % es vivienda convencional (financiada con crédito hipotecario tradicional, sin subsidio o bono), el 7 % se financia a través del Nuevo Crédito Mi Vivienda (NCMV), y el 4 % se produce mediante Techo Propio. Los dos tercios restantes corresponden a producción informal de vivienda, típicamente a través de la autoconstrucción, indicó un estudio de GRADE.

Familias afectadas

Respecto a la vivienda social y desarrollo urbano, según CAPECO, hasta agosto del presente año, se han promovido 36 mil 123 viviendas a través de los programas habitacionales del Estado. El 21.5% de este número corresponde al Crédito Mivivienda, el 31.7% a Techo Propio - Construcción en Sitio Propio y el 46.8% a la modalidad de Adquisición de Vivienda Nueva de Techo Propio.

Un grupo de representantes de las pequeñas y medianas empresas, que construyen las viviendas sociales, solicitaron a la viceministra de Vivienda y Urbanismo Cecilia Lecaros Vértiz, asignar un presupuesto adicional para el 2022 para cubrir la demanda insatisfecha por 25 mil bonos familiares para la modalidad de Sitio Propio. “Pedimos que abran los registros para que las familias que califican a este programa pueden inscribirse”, solicitó Wilson Vargas, representante de las mencionas empresas.

El bono Construcción en Sitio Propio, es una de las modalidades del programa Techo Propio, creado en el 2005, y permite financiar la construcción de viviendas a las familias de los sectores socioeconómicos C y D que no pueden construir con sus propios ingresos.