Hambre
La pandemia generó un aumento de la pobreza, lo que llevó a que estas personas vulnerables pasaran hambre. | Fuente: EFE

La pandemia de la COVID-19 no solo afectó la salud y la economía familiar, sino también la seguridad alimentaria y nutricional, según el informe sobre el Índice Global del Hambre en el Perú (IGH) de la red Alliance2015.

Hasta los datos del 2020, el IGH del Perú subió a 17 puntos lo que significa que es el nivel de hambre más alto reportado en los últimos siete años, desde el 2014.

El mayor impacto negativo se evidenció en los departamentos costeros, donde el IGH pasó de 11.4 puntos en el 2019, antes de la pandemia, a 18.2 puntos en el 2020.

Mientras que en la sierra el el indicador de hambre pasó de 17.6 (2019) a 19.2 puntos (2020).

"Las restricciones de transporte generaron la tendencia a la baja en la costa y la sierra, ya que buena parte de la economía familiar se sustenta en la pluriactividad, que implica desplazamientos laborales de gran magnitud", explica Alliance2015.

Entre los departamentos más golpeados por esta situación están Apurímac, Huancavelica, Ucayali, Loreto, Huánuco, Ayacucho y Cusco, perdiendo así los avances conseguidos durante varios años.

A pesar de que en este 2021 se experimentó un rebote económico en los primeros meses del año, este se ha visto opacado por las presiones inflacionarias, las cuales se dan debido a la crisis política y el contexto internacional.

“Según las proyecciones que recoge este informe para el ámbito nacional, en un escenario de impacto leve, el IGH 2021 se situaría en 16.1, cifra lejana de la alcanzada en el 2019 con 15.7 puntos. En un escenario de impacto moderado, el índice se situará en 16.6, cifra similar a la del 2014. Y bajo un escenario de impacto severo, el IGH se registrarían en 16.8, es decir, en un nivel muy similar al registrado en la pandemia”, explicó William Campbell, vocero de la red Alliance2015.

Ante esto, señala que se iniciativas como las ollas comunes o atención comunitaria han sido una respuesta rápida y eficaz ante las pérdidas económicas generalizadas, y han reducido los impactos severos de los choques adversos sobre la economía, la salud y la alimentación.