El intercambio comercial entre los dos países sudamericanos, que además comparten una dinámica frontera terrestre de 586 kilómetros, ronda los 2 700 millones de dólares, con un superávit para Colombia de 920,7 millones hasta noviembre de 2025.
Colombia y Ecuador, dos grandes socios comerciales, entraron este jueves en una inusitada y dañina guerra comercial con la imposición mutua de aranceles motivada no por diferencias económicas sino por la lucha contra el narcotráfico, según el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa.
El anuncio del miércoles de los aranceles ecuatorianos del 30 % causó sorpresa en Colombia, no solo por lo repentino sino porque es la primera vez que se usa un argumento distinto al comercial, en este caso la seguridad fronteriza y el narcotráfico, para imponer tarifas aduaneras, una medida que comenzó hace un año el presidente estadounidense, Donald Trump.
"El ejemplo cunde; antes se resolvían los temas a través de los canales diplomáticos, a través del diálogo, la concertación, los acuerdos, y ahora, desde hace un año, lo que se impone es la ley de la selva, la ley de la fuerza", dijo a EFE el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz Molina.
En sentido, el Gobierno colombiano, por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores, hizo "un contundente llamado al Gobierno del Ecuador a desistir de la referida medida, y a prevenir así los impactos nocivos sobre nuestros pueblos".
Al mismo tiempo expresó su "plena disposición para abordar esta situación a través de un diálogo bilateral y constructivo que dé lugar a una resolución amistosa".
Sin embargo, antes de que se abrieran los canales diplomáticos, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia anunció una medida de reciprocidad con la cual impondrá también un arancel del 30 % a la importación de 20 productos provenientes de Ecuador que no detalló.
"La relación comercial entre Colombia y Ecuador se ha construido sobre la base de reglas comunes y cooperación mutua. Cuando ese marco se modifica de manera unilateral y se afectan las condiciones previamente vigentes del comercio, el Estado colombiano tiene la obligación de actuar para corregir la alteración y proteger su aparato productivo, garantizando el equilibrio del intercambio", manifestó la ministra Diana Marcela Morales.
El intercambio comercial entre los dos países, que además comparten una dinámica frontera terrestre de 586 kilómetros, ronda los 2.700 millones de dólares, con un superávit para Colombia de 920,7 millones hasta noviembre de 2025, según datos actualizados este jueves por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
La energía como moneda de cambio
Además de los aranceles recíprocos, Colombia suspendió las ventas de electricidad a Ecuador y el Gobierno de ese país anunció que se modificará la tarifa de transporte del petróleo colombiano extraído en los campos del sur y que pasa por el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) para salir hacia el Pacífico.
La electricidad vendida por Colombia fue fundamental para enfrentar la crisis energética que vivió Ecuador en los últimos años, con apagones de hasta 14 horas diarias.
"El año pasado, aun atravesando una fuerte sequía, Colombia fue solidaria con Ecuador y garantizó energía cuando su población enfrentaba apagones de hasta 14 horas. Hoy, ante decisiones arbitrarias y unilaterales, debemos actuar con firmeza para defender la dignidad y la soberanía de nuestro país", afirmó el ministro colombiano de Minas y Energía, Edwin Palma.
Palma fijó para las 18.00 (hora local) de este jueves la suspensión de la interconexión eléctrica.
Todos pierden
Al respecto, la exministra de Comercio y presidenta de Amcham Colombia, María Claudia Lacouture, lamentó que, "como siempre, quienes terminan pagando la cuenta son los ciudadanos" cuando "lo sensato es menos retaliación y más cabeza fría".
Con Lacouture coincidió el presidente de Analdex, quien señaló: "Por esa vía nos vamos a hacer daño los dos países y los perjudicados van a ser los consumidores, tanto ecuatorianos como colombianos. Entonces, el llamado a los Gobiernos es a que se sienten a la mesa a solucionar esos problemas".
Como argumento para imponer los aranceles del 30 % a los productos colombianos a partir del próximo 1 de febrero, Noboa afirmó ayer desde Davos (Suiza), donde participa en el Foro Económico Mundial, que tomó esa decisión por "la falta de reciprocidad y acciones firmes" de Colombia en la lucha contra el narcotráfico.
"Hemos hecho esfuerzos reales de cooperación con Colombia, incluso con un déficit comercial que supera los 1.000 millones de dólares anuales. Pero mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna", señaló en su cuenta de X.
La Cancillería colombiana respondió que "el intercambio continuo de información (...) así como la ejecución de operaciones entre ambos países (...) han permitido obtener resultados operativos de relevancia" con Ecuador, como la incautación de 86 786 kilos de cocaína en 2023, cifra que subió a 132 354 kilos en 2024 y a 195.862 kilos en 2025.
Entre una y otra medida arancelaria, la oposición de ambos países aprovechó el pleito para criticar a sus gobernantes.
La precandidata presidencial colombiana Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, culpó de la situación a "las políticas de la paz total" del presidente Gustavo Petro, "que han sido permisivas con los ilegales", como la causa de que Noboa "cierre los mercados a los productos colombianos".
Por su parte, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, en su cuenta de X, se disculpó con Colombia por las decisiones de Noboa a quien llamó "una miniatura cómica y mal hecha de Trump".