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Cruzan sus manos fuertemente y tienen los ojos fijos en las pantallas. Se encomiendan a la divinidad y a sus creencias en medio de la tarde del verano de Berlín por donde esperan con ansias un gol de su selección.

Son más de 200 mil hinchas que se han reunido en el centro de la capital alemana para ver la final del Mundial en una concentración masiva que espera por celebrar con fiesta el campeonato del mundo. Jóvenes, mujeres, niños, hombres de todas las edades se agolparon en las calles de Berlín y de diferentes ciudades donde sudamericanos y europeos disputan el título.

La tensión es grande pero seguramente nadie se moverá de esas calles donde esperan ver a su país, al final de este partido, levantando la Copa del Mundo.