La Universidad de Chile igualó de visita 1-1 ante el Vasco da Gama en partido de ida correspondiente a las semifinales de la Copa Sudamericana.

El equipo chileno conservó su condición de invicto y volvió a dar una lección de fútbol vivo, directo, sin tapujos, aunque en la primera parte mostró su cara más vulnerable, ante un adversario que también quiso el balón.

Los minutos iniciales fueron muy abiertos, con dos equipos que proponían juego, buscaban con decisión el ataque y creaban ocasiones en ambas porterías, el Vasco por medio de la potencia de Juninho Pernambucano y el Universidad, sobre todo con la velocidad de Vargas.

Luego el Vasco da Gama encajonó a la U en una avalancha de fútbol versátil, apabullante, con constantes triangulaciones de Felipe, Allan y Bernardo en la zona media, que propiciaron las primeras ocasiones claras, como un zapatazo de Elton que se estrelló en el larguero.

El gol llegó pasada la media hora, cuando Bernardo cazó en el área un rebote de la defensa chilena y fusiló al arquero Johnny Herrera con un tiro cruzado a la media vuelta.

El descanso le sentó bien al equipo dirigido por Jorge Sampaoli, que regresó a la cancha más ambicioso, haciendo gala de nuevo del juego alegre y directo que había mostrado en fases anteriores de la Sudamericana y que puso en apuros en varios momentos a la zaga brasileña, cada vez más replegada sobre su área.

En los mejores minutos de los chilenos llegó el gol del empate, que materializó de cabeza Osvaldo González en un saque de falta de Marcelo Díaz teledirigido al centro del área.

El tanto del empate le sentó al Vasco como una bofetada para despertar del letargo en el que le había metido forzosamente el Universidad.

El empate le permite al Universidad clasificarse a la final con cualquier victoria o un empate sin goles, en el partido de vuelta que se jugará la semana que viene en Santiago.

EFE