El brasileño Mano Menezes tomará la conducción de la Selección Peruana buscando llegar al Mundial 2030. ¿Su perfil coincide con el de la selección peruana?
Mano Menezes es el elegido por la Federación Peruana de Fútbol para tomar las riendas de la Selección Peruana. El entrenador brasileño de 63 años, de largo recorrido en su país entre clubes de gran trayectoria como Corinthians, Fluminense, Internacional o Gremio, llega con la característica de la experiencia de su lado, entendedor de la presión por los resultados y el conocimiento sobre el manejo de un seleccionado tras una etapa inconclusa con Brasil una década y media atrás.
Menezes tuvo a su cargo a Gremio hasta el cierre del último Brasileirao, ocupando el noveno puesto del torneo. Dio el visto bueno para el fichaje de Erick Noriega por el ‘Tricolor’, llegando a consolidarlo como defensa central titular.
¿Es un entrenador defensivo?, ¿qué se puede esperar del brasileño en su ciclo con la Selección Peruana?
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Sistemas tácticos y estilo de juego
A Mano Menezes, en su propio país, la crítica lo considera como la antítesis de la esencia histórica del fútbol brasileño. Las prioridades de su visión, sin embargo, no lo han alejado de mostrar un estilo competitivo, requerido por clubes grandes y que acaso tuvo como última mejor expresión con Internacional en 2022 cuando llegó al subcampeonato del Brasileirao.
Sus equipos principalmente se organizan con el sistema 1-4-2-3-1. Las variantes se observan en la fase ofensiva cuando uno de los laterales se demarca como un elemento de ataque más y el marcador opuesto se posiciona como el tercer zaguero, cambiando la estructura a un 1-3-2-4-1.
Se trata de un estratega con diversas ideas para proponer, moldeable según el rival a enfrentar, aunque claramente identificado con el juego directo y la fortaleza de su último sector. Menezes buscó un estilo con posesión en Palmeiras (2019) que, entre otros, no funcionó por las características de la plantilla.
Fase ofensiva
La circulación comienza desde los zagueros, desprendiendo a uno de los laterales para la amplitud. Perú cuenta con jugadores en esos puestos con vocación ofensiva, como Oliver Sonne, César Inga o Marcos López. En ese ejercicio, uno de los dos centrocampistas se aproxima a los zagueros para crear secuencias de pases más cortas, algo más frecuente ante cuadros sin presión alta.
El desarrollo ofensivo muestra a dos jugadores muy abiertos, cerca de la línea de banda. Por dentro se establece un cuadrado en el mediocampo entre los internos y los volantes centrales. La intención apunta a generar un estilo muy vertical, con varios elementos llegando al área del contrario.
En partidos con complicaciones para saltar de la presión, Mano Menezes busca el juego directo, siendo esencial la labor del ‘9’. En el plan del brasileño, este atacante debe tener la capacidad para jugar bien con su cuerpo, proteger el balón y conseguir imponerse a los defensas, para a partir de él dar paso al ataque con rapidez sin pensar en una construcción más elaborada. Una de las versiones más vistas en sus equipos.
Con Mano Menezes se puede identificar a futbolistas claves, como el mediocampista clásico, un ‘10’, al que le permite moverse mucho detrás de la defensa rival. Este jugador orquesta circula por todas las zonas, aunque pretende de él ser decisivo en el sector entre el mediocampo y la defensa rival.
Lucas Lima (Gremio) y Alan Patrick (Inter) son algunos de los que ejecutaron esa idea. Por características y contexto en el que se desarrolla, André Carrillo asoma como el perfil idóneo para ese rol.
La carga de ataque se encuentra en los costados. Menezes reúne sociedades para desordenar a su oponente: atraer a la oposición más cercana a la banda y tratar de profundizar por carriles internos, contando con la figura del ‘9’ como referencia para generar espacios. Constantes triangulaciones.
Las salidas en contragolpe proponen frecuentemente duelos individuales, con jugadores naturalizados a los enfrentamientos. Estos extremos la Selección Peruana podría encontrarlos con Joao Grimaldo o Maxloren Castro, como se observó en los amistosos con Manuel Barreto.
En el juego directo, que le ha abierto muchos escenarios favorables, no solo es fundamental la intervención del centrodelantero, sino también de los jugadores que deben atacar el área en las segundas pelotas.
Mano Menezes tuvo como último equipo al Gremio de BrasilFuente: Gremio
Actitud defensiva
Cuando sus equipos han dependido mucho de uno de los extremos, se veían favorecidos en las transiciones rápidas en defensa para recuperar el balón.
Frente a rivales con mejor desarrollo de la posesión e individualidades, ha jugado con sus equipos en bloque bajo, pasando a una estructura de 1-4-1-4-1 con líneas cerradas, reduciendo espacios. La tarea del ‘9’ pasa por evitar la volcadura de la línea defensiva contraria.
Como un entrenador que le da mucho valor al orden defensivo, procura asegurar siempre sin el balón la superioridad o igualdad numérica en su campo, llevando a los mediocampistas a que se desplacen en muchos espacios para que la defensa continúa con su estructura. De esto se puede comprender una consideración por los volantes con bastante despliegue para el cumplimiento de las órdenes tácticas.
La función cambia ante equipos que, en teoría, pueden generar menores problemas. Así, la estrategia cambia a contar con un bloque medio-alto en el que los laterales van directamente con los extremos rivales y un colectivo siendo agresivo para hacerse lo más pronto posible del balón.
Mano Menezes, un entrenador de reconocida trayectoria y con prioridades claramente identificables, llega a una Selección Peruana que camina hacia un recambio generacional, acaso un punto que puede sumar para el desarrollo de sus ideas.