“Cualquier plato de la cocina peruana de cada uno de los rincones del Perú, lleva el alma y sabor del ají. Ningún plato puede esquivar esa sabrosa presencia que le da el sello de peruanidad. Sin el ají, la comida peruana no sería la misma”, fueron las palabras del prestigioso chef  Gastón Acurio.

Este argumento indubitable de uno de los símbolos más célebres de la gastronomía peruana, fue corroborado con un estudio desarrollado por Ipsos Apoyo para Alicorp.

El 89% de los hogares peruanos acompaña sus comidas con alguna salsa o crema picante, con una frecuencia promedio de cinco días a la semana, revela  el estudio realizado a las amas de casa de 20 a 60 años de los niveles socioeconómicos A, B, C y D, de las ciudades de Lima, Trujillo, Piura, Arequipa y Cusco.

Asimismo,  indican que estas son preparadas, principalmente, de manera casera, utilizando, según sus preferencias, algunas de las más de 50 variedades de ají existentes en la costa, sierra y selva de nuestro país.

Pero no todo termina ahí. Las 2000 entrevistas materializadas en el trabajo de campo arrojan  que del total de hogares peruanos, el 75% consume salsas o cremas picantes preparadas en base a ají amarillo.

Estos datos confirman fehacientemente lo dicho por Gaston Acurio, porque el ají en el Perú es uno de los productos más significativos de nuestra cocina con un consumo que supera ampliamente las 17 mil toneladas al año, según las estadísticas de la Asociación Peruana de Hoteles, Restaurantes y Afines.