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El estudio publicado en la revista Evidencias en Pediatría, realizó una evaluación a 244 niños que iban a cumplir tres años, nacidos entre 2001 y 2002.

Se midió la actividad física y la duración del sueño a los cuatro años, a los cinco y a los seis con un acelerómetro sujeto a la cintura durante cinco días consecutivos (incluido el fin de semana), junto con el registro realizado por los padres del tiempo que cada niño permanecía acostado, dormido y levantado.

También se tuvieron en cuenta otros datos extraídos mediante un formulario, como la ingesta de alimentos, el tiempo de ver la televisión y los factores familiares.

Resultados del estudio:
•    Cada hora adicional de sueño entre los tres y los cinco años se asoció con una reducción del índice de masa corporal a los siete años y el riesgo de tener sobrepeso a esta edad también se redujo: 61% menos
•    Una duración del sueño insuficiente incrementa un 58% el riesgo de obesidad
•    Los cambios en los hábitos de vida (alimentación saludable y actividad física frecuente) constituyen el pilar del tratamiento y de la prevención de la obesidad
•    La obesidad puede conllevar dificultad para dormir bien, lo que se deriva de los ronquidos y despertares frecuentes. Esto a su vez da lugar a la presencia de somnolencia diurna, que puede reducir el rendimiento escolar.

Hay muchos factores pero un buen descanso, la actividad física y la obesidad infantil están relacionados. Siempre que favorezcamos un estilo de vida saludable estaremos ayudando a que los niños crezcan sanos, sin problemas de sobrepeso ni de sueño.