Sodalicio
Hacen un llamado a que se combatan los casos de abusa sexual, tanto en el ámbito civil como en el eclesiástico. | Fuente: Getty Images

La Conferencia Episcopal Peruana se pronunció ante las denuncias sobre actos de abuso sexual y psicológico en perjuicio de varios menores de edad, presuntamente cometidos por algunos miembros del Sodalicio de Vida Cristiana, y de manera particular por su fundador, el señor Luis Fernando Figari.

Por medio de un comunicado de prensa, este brazo de la Iglesia Católica peruana expresó su estupor sobre estas denuncias e hizo un llamado a que se combatan los casos de abuso sexual, tanto en el ámbito civil como en el eclesiástico.

A continuación los siete puntos del pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Peruana:

1.    Compartimos la indignación y el estupor ante estos hechos que jamás debieron suceder.

2.    Rechazamos cualquier forma de abuso y maltrato, haciendo nuestra la expresión del papa Francisco: “no hay lugar en el ministerio de la Iglesia para aquellos que cometen estos abusos, y me comprometo a no tolerar el daño infligido a un menor por parte de nadie” (Homilía, 07 de Julio del 2014).

3.    El abuso sexual es un execrable crimen que ofende gravemente a la víctima, a la sociedad, a la Iglesia y a Dios mismo; aún más si se comete violando la inocencia y la confianza de menores, de jóvenes y de sus familias. Por eso, la sociedad y la Iglesia lo deben combatir con todos los medios, tanto en el ámbito civil como en el eclesiástico.

4.    La Iglesia ha manifestado con firmeza que, “sin perjuicio del foro interno o sacramental, siempre se siguen las prescripciones de las leyes civiles en lo referente a remitir los delitos a las legítimas autoridades. Naturalmente, esta colaboración no se refiere sólo a los casos de abuso sexual cometido por clérigos, sino también a aquellos casos de abuso en los que estuviera implicado el personal religioso o laico que coopera en las estructuras eclesiásticas” (Carta Circular de la Congregación  para la Doctrina de la Fe, 03 de mayo de 2011).

5.    Exigimos a los responsables de las instituciones eclesiales que estos repudiables actos no se oculten y sean denunciados oportunamente.

6.    Como Pastores de la Iglesia estamos dispuestos a acoger, escuchar y acompañar a las víctimas de estos lamentables abusos.

7.    Renovamos nuestro compromiso irrenunciable de proteger y defender la vida y la inocencia de los niños, “porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 19,14). Los niños y los jóvenes son el tesoro de nuestras familias, de la sociedad y de la Iglesia.

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