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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, concluyó hoy una visita de dos días a Brasil centrada en asuntos económicos y con el comienzo de la operación aliada "Odisea del amanecer" contra las defensas antiaéreas libias como telón de fondo.

Obama comenzó su visita ayer en Brasilia, donde fue recibido con pompa por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y la cerró hoy en Río de Janeiro con un discurso en el Teatro Municipal, en el que exaltó a Brasil como "ejemplo" de transición entre la dictadura y una democracia próspera.

En la capital brasileña, Obama se entrevistó con Rousseff, con quien analizó asuntos políticos y económicos de interés bilateral y mundial y posteriormente, hicieron una declaración conjunta a la prensa.

En esa comparecencia, Obama afirmó que apoya "con entusiasmo" el crecimiento económico de Brasil, mientras que Rousseff señaló que para tener "relaciones económicas más justas y equilibradas" es necesario "que se derriben barreras levantadas" a productos brasileños como el etanol, la carne bovina, algodón, el jugo de naranja y el acero.

La jornada en Brasilia estuvo marcada, sin embargo, por el conflicto en Libia, después de que las grandes potencias comenzaran los bombardeos al país magrebí para imponer una zona de exclusión aérea con el fin de proteger a los civiles de los ataques del régimen de Muamar el Gadafi.

"Hoy he autorizado a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que lancen una acción limitada contra Libia", dijo el mandatario, quien subrayó que esa medida "no es algo" que Estados Unidos o sus aliados hayan "buscado".

El presidente se trasladó luego a Río de Janeiro, donde hoy tuvo una agenda más informal. En primer lugar, fue a la favela Cidade de Deus, donde asistió con su esposa Michelle y sus dos hijas a una exhibición de samba, maracatú, funk y capoeira por parte de jóvenes de esa barriada.

Al terminar el acto, Obama saludó de lejos a decenas de vecinos del sector que se esforzaban por verlo desde sus ventanas a pesar del estricto esquema de seguridad montado para su protección, ya que hasta hace dos años la favela estuvo dominada por bandas de narcotraficantes.

Obama se trasladó luego al Teatro Municipal de Río de Janeiro donde dirigió el esperado discurso al pueblo brasileño, que estuvo centrado en la luchas por la democracia en varios países árabes.

"Nadie sabe con seguridad cómo va a terminar este cambio (en Oriente Medio), pero sé que el cambio no es algo que debamos temer... Cuando los hombres y las mujeres reclaman pacíficamente sus derechos humanos, nuestra propia humanidad se ve mejorada", declaró.

El mandatario de EE.UU. agregó que "cuando se enciende la luz de la libertad, el mundo se convierte en un lugar más brillante" y anotó: "Este es el ejemplo de Brasil", país que fue gobernado por una dictadura militar entre 1964 y 1985.

"Brasil es un país que muestra que una dictadura puede convertirse en una democracia pujante, un país que prueba que la democracia siembra tanto libertad como oportunidades para su pueblo", manifestó.

Obama tiene previsto visitar hoy el principal atractivo turístico de Río de Janeiro, el Cristo Redentor del cerro el Corcovado, y pasar la noche en la ciudad para mañana viajar a Chile y luego a El Salvador, los otros dos países de su gira latinoamericana.

-EFE-