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Un ciudadano británico, de 30 años, encontró trágica muerte en las paradisíacas islas Seychelles, donde disfrutaba su luna de miel, al ser atacado por un tiburón.

El escualo arrancó un brazo al hombre y le dio graves mordiscos en una pierna, en la cadera y en el torso, refiere el diario británico The Guardian.

La esposa del infortunado sujeto se encontraba en la playa cuando ocurrió la tragedia. El sujeto, aún con vida, fue rescatado por unos pescadores, pero falleció poco después debido a la gravedad de sus lesiones.